miércoles, 31 de agosto de 2011

Cómo son los chicos y chicas a los 14 años P. Eduardo Levy SJ


LA EDAD DE ORIENTACIÓN

    Los muchachos de esta edad necesitan orientación. En estos momentos el proceso evolutivo, se aceleran los cambios. Por eso muchos muchachos se sienten confusos y descontrolados, se sienten confundidos para formular ideas guías. La afectividad los sacude. Quisieran experimentar todo, pero el miedo los acomete. Sienten entusiasmos: no pueden, ni explicarlos bien, ni canalizarlos. Sienten angustia y no saben ni manejarla, ni manejarla, ni descubrirla. Necesitan orientación.

      
                            SU  MENTE

     Es importante conocer sus capacidades y limitaciones para tratarles y exigirles conforme a sus posibilidades.

     Su mente empieza a ser distinta de los años anteriores, antes su gozo era entender explicaciones y memorizar, su saber era recordar, ahora empieza a brillar un primer destello de pensamiento propio, pero pobre.

    Su capacidad de análisis y síntesis es débil, les cuesta trabajo profundizar. Pero, si se les exige esto, se cansan, se aburren, se sienten mal y renuncian a seguir adelante. Las visitas de conjunto las gozarán cuando tengan 16-17 años; ahora son algo que les queda grande, se enfadan de hacerlas, ven como una carga memorizarlas y pronto se olvidan. Exigirles análisis y síntesis es no conocerlos bien.

    En cambio es notable su capacidad de ir rápido y a fondo a lo esencial. A una pregunta rica e interesante, formulada para su edad, responden con claridad, seguridad y brevedad, aunque los temas sean muy profundos. Pedirles que piensen más, que desarrollen, les hace sentirse mal. Ellos, con sus respuestas breves, sienten que responden; que su respuesta está bien y que hay que pasar a otra cosa. Dos años después gozarán en profundizar, por ahora no pueden sino muy pocos.

    A esta edad las mesas redondas no deben ser largas. Una mesa redonda de 45 minutos la hacen con mucho interés; después de ese tiempo se cansan y decae el interés. Estas mesas redondas no deben ser para tratar de hacerles analizar o sintetizar, sino para ayudarles a formular sus intuiciones para que las clasifiquen, precisen y maticen; las hagan más conscientes y propias y las fortalezcan en cada uno y en su grupo.

     Estas mesas redondas tienen que ser muy especiales, deben tener muchas preguntas que sean sobre temas profundos y ricas en respuestas. Al responder a este tipo de preguntas se les aclaran muchas inquietudes, se sigue sembrando mucha semilla, pero no se puede esperar, ni mucha profundidad, ni mucha convicción. El que formula las preguntas para las mesas redondas debe evitar que los chicos en sus respuestas caigan en la repetición. Repetir les molesta.

    Estos chicos tienen un interés muy importante que está despertando en ellos: la introspección. El educador debe saber y aprovecharlo; esto da una pista metodológica de primera. Un educador que aprovecha continuamente esta inclinación nueva de los 14 años, sobre todo en ellas, descubrirá una manera de interesar mucho a sus chicos. Aunque estos chicos son abiertos es mejor provocar la introspección, hablando de terceras personas. Estos diálogos donde van expresando sus pensamientos y sentimientos es mejor hacerlos en grupo, pues unos a otros se iluminan, se enseñan a juzgar con más madurez y ubican sus problemas con más realismo.

    Las conclusiones que van saliendo de estos grupos de reflexión son más suyas y por ello son tomadas más en serio. En estos grupos sienten que Dios está en medio de ellos guiándolos a través de sus propias mentes y corazones.

                         
                                MEMORIA

    En esta edad se va a dar un cambio importante con respecto a la memoria. Hasta aquí, inclusive, los chicos son torpes para analizar y sintetizar, para reaccionar y pensar por sí mismos. Así, su saber es, para la mayoría, entender y recordar. Por eso es lo que saben la memoria es lo que piensan que de veras  saben. Dentro de un año o dos no pensarán así; juzgarán más valioso el saber que han obtenido por deducciones; ese será su saber más valioso.

     Este año, pues el educador no debe errar, pensando que los chicos en este punto, son más grandes. Sus explicaciones deben ser muy claras para ser entendidas y retenidas. Si al educador no le pueden entender lo que dice, si explica y habla, pero la mayoría de su grupo no puede recordar lo que dijo, o sólo recuerdan un porcentaje bajo; ese educador se debe revisar como conferencista de esta edad. Si las conferencias, o clases están bien hechas, los chicos, la mayoría, las deben mantener y recordar prácticamente en su totalidad.

   Por esto, en este encuentro, la mayoría de las explicaciones contienen grupos de 5 ideas. Para que las recuerden no basta decir las 5 ideas, sino decirles que las deben recordar y que se fijen que son 5.

                       INESTABILIDAD

   Un pensamiento pobre y una afectividad nueva, inestable, muchas veces tiránica, mal conceptualizada y difícilmente comunicable, hace que a esta edad el muchacho flote una inestabilidad digna de tenerse en cuenta para planear un curso de orientación religiosa a esta edad.

    La inestabilidad es un modo de ser. Todo lleva esta marca, fruto de su cambio acelerado.

    Su pensamiento, poco profundo, se sacude ante nuevas circunstancias, ante opiniones nuevas oídas. Un nuevo compañero puede revolver todas las ideas. Sus sentimientos, muchas veces, como una corriente superior y sus ideas y su voluntad, los arrastrara sin control. En esta situación hay que ver cómo cambian sus determinaciones, a veces, muy sinceras.

     Sus amistades en esta inestabilidad brillan y se nublan, algunos maestros con los cuales ellos se identifican más y que son especialmente significativos para ellos entran en este oleaje de inestabilidad. El adolescente a veces los ama, a veces los odia.

    Los puntos de interés en este vaivén interior no se pueden mantener mucho tiempo. Esto es clave para el formador; debe adaptarse a la inestabilidad y planear el curso como una regata entre rápidos. Este año de orientación y alumnos interesantísimo.  Hay que tener una lista de todos los intereses, no a partir de encuestas hechas a ellos, sino a partir de una reflexión del equipo formador. Estos intereses se deben catalogar en tres clases .Los que de ninguna manera deben dejarse sin tratar, los que serían muy  importante  tratar, y los que convendría tratar, si hay tiempo.

    Con esta lista hecha se va presentando el tema a los muchachos, no en orden de lista, sino según vayan apareciendo o siendo provocadas las inquietudes. Es muy importante que el formador de esta edad, sea ágil para tratar sus temas. Si `pierde la ola del interés, sentirá que habla a quienes no lo escuchan. 


            NECESIDAD   DE  AFIRMACION

    En esta edad se abren los ojos a la luz del pensamiento, se tomo conciencia de la posibilidad de autodeterminación, pero se está en un oleaje de inestabilidad. Por esto brota la necesidad de afirmar la personalidad.

    Si se encuentran un orientador ante quien sienten confianza para mostrar toda la inseguridad y de quien se sientan comprendidos, sienten que encuentran un eje de seguridad. Se ha visto que a esta edad un buen orientador ocupa en ellos un lugar importantísimo, lo llegan a querer totalmente; significa para ellos seguridad.

    Aunque de diverso modo en los muchachos y muchachas, la necesidad de afirmación brota en muchas manifestaciones: quieren mandar, hacer notar, cumplir consignas, ganar en el deporte, obtener aprecio o afecto con sus maestros, del encargado del curso, del entrenador. El estudio de algunos, el desorden de otros, muchas veces tienen como raíz, la necesidad de afirmación. Cuando sienta esta necesidad amenazada, unos se rebelan, otros se muestran hundidos. Sus gritos, sus grupos escandalosos, sus desórdenes, su ropa, sus dramas, muchas veces están diciendo. “Aquí estoy. Aquí estamos”. Es un gusto por la competencia tiene buena parte de explicación en la necesidad de afirmación.


                        ACTIVIDAD

     A esta edad hay mucha vitalidad y muchas veces pocos canales para encauzarla. Por esto la impresión general de esta edad es el desorden. Si se logra canalizar y variar las actividades para adaptarse a su inestabilidad, pueden trabajar admirablemente. Es un error pedirles que procedan en una forma no correspondiente a su edad. Necesitan moverse, correr, hablar, reír, alborotar, armonizar esto con el orden que necesitan para trabajar, debe ser una preocupación de los educadores de esta edad, pues querer simplemente suprimir y reprimir todo esto, es dañoso, y dejarlo todo a so “libertad responsable” es peor. Hay que coordinar las exigencias de la disciplina y de la libertad.

    Ellos mismos sienten toda su actividad dispersa, muchas veces nada significativa, Aunque poco definida, sienten la necesidad de hacer cosas significativas. Por esto, cuando se les sabe presentar y motivar algo valioso, responden y causan administración a quienes los creían incapaces de algo serio.


                 GUSTO  POR  LA  COMPETENCIA

    Competir es esperanza de ganar, y ganar significa y ser reconocido, esto lo desean ardientemente. Competir en equipo es solidarizarse, como ampliar su personalidad con el ser del equipo. En el grupo las victorias son más gozadas, y en las derrotas sienten una unión especial, se lamentan  y animan, proponen mejoras.

    Las competencias les despierta enorme interés, y pueden ser fuerte motivación. En la competencia se les puede dar luz sobre actividades competitivas sanas o insanas. No juzgo que sea lo mejor para orientarlos, en esta sociedad competitiva, simplemente trata de suprimirles toda competencia en esta edad tan inclinada a competir. Enseñarles a competir como amigos, saber perder y ganar es posible y, en forma dosificada, conveniente ahora.

                      
                            LIBERTAD

    A esta edad hablan  mucho de la libertad, pero tienen muy poco pensamiento y menos profundidad para afrontar en serio el problema en su libertad. A esta edad se puede hacer luz sobre la libertad, pero tocando el problema de la libertad es no entender a estos chicos.

    Aunque muchos son capaces de entender la diferencia entre libertad y libertinaje, exhortarlos mucho a la libertad es desconocerlos y descontrolarlos, pues fácilmente su poca profundidad y sus deseos desordenados provocan confusión. Par el compromiso tampoco ha llegado el momento, supone mucha hondura y libertad. Irles exigiendo que cumplan responsabilidades es un buen camino al compromiso, no un compromiso.

    A esta edad, para confundirse, desorganizarse y sentirse muy mal, necesitan autoridad firme en el fondo y en la forma, en la que se perciba el interés y el deseo de hacerles el bien. La tolerancia de sus desvíos, las condescendencias de algunos maestros con los alumnos; la mucha “comprensión” que los dejan en manos, no de su libertad, sino de su falta de control.


                  FORMACION  RELIGIOSA

    Dentro de su inestabilidad, de4 su falta de seguridad, de su movimiento afectivo cambiante, de sus aspiraciones notables y simples, de sus propósitos y faltas, necesitan luz, seguridad, comprensión. La necesidad de un guía amigo los que tienen preparados para recibir a Dios.

     Es peligroso no comprender a estos muchachos frente a Dios. Obligarlos a adoptar posturas no propias de esta edad, ante Dios, puede ser causa de que rechacen eso y todo lo que recibirían con gozo si se les presentara bien.

     Con lo dicho en lo que va del análisis se comprenderá que es un error presentar la religión como contenido para analizar, profundizar, sintetizar y memorizar. Esto convertiría a Dios en verdades más o menos lejanas que llegan a sentir como realmente importantes en su vida; algo pesado, quizá hasta aburrido. Un trato no les lleva a sentir a Dios en su vida, en el corazón de sus inquietudes. Así lo sienten como en el mundo de los libros, de las gentes que saben mucho, pero que poco tienen que ver con la urgencia de lo que ellos están diciendo.

    Otro error con adolescentes es adelantar el estudio de la moral. Todavía no hay profundidad, fácilmente entran posturas emocionales que nublan y provocan reacción, difícilmente sintetizan, le dan a este estudio un clima de ligereza. Algunos se angustian y casi nadie puede matizar como se necesita en moral. Presentarles a esta edad a Dios como fuente de normas profundas, inmutables y organizadas, es un verdadero éxito de la desadaptación.

     Como todos los muchachos, son muy sensibles al símbolo, necesitan y les gusta reunirse en torno a Dios escuchar su palabra, les gusta la liturgia, pero les provoca fuerte rechazo no entender, la rutina, lo pesado, lo no significativo para ellos.

    Si su problema interior es lo que más les interesa, si sienten sus inquietudes como urgentes, en esto convendría darles luz, dar orientación, formar criterio y preparar actitudes, creo es lo que toca hacer en este curso. Problemática personal, inestabilidad, falta de profundidad nos deben hablar muy alto cuando se trata de diseñar un sistema de formación a esta edad.

     Ojalá se piense el curso a través de hechos de la vida en los cuales se van viendo todas las inquietudes reales que ellos tienen. Basta con narrar brevemente el hecho y Lugo vienen los comentarios donde se proyectan las inquietudes de los chicos. El orientador y el grupo van formando criterio y enseñando a tomar postura de cada uno. Se debe pone sus inquietudes en el plano humano y después del encuentro se podría estar muy bien en el segundo semestre, se profundizaría en sus inquietudes de fe. No se trata de preguntarle sus inquietudes, sino de que el equipo formador las sepa.

                            
                         AMISTAD   

    Su falta de profundidad, su inestabilidad y su egoísmo hacen que sus amistades de esta edad sean todavía bastante inmaduras; sin embargo, para muchos son muy importantes sus amigos. Parecen que presienten la dinámica hacia la amistad que está brotando de su corazón. En este punto la labor del educador debe ser ayudarles a que sus grupos naturales tomen conciencia de que son grupo, del momento en que están y del sentido que pueden tener su amistad. Como en lo religioso y social no es lo mucho, sino lo bien y oportuno lo que ayuda a los muchachos.

     A esta edad, el egoísmo está en muchos poco disciplinado, tiene en ellos fuerza imperiosa, los lleva a buscar en sus amigos, muchas veces, un compañero sólo para pasarla bien. Esta amistad superficial e interesada hay que tenerla en cuenta para ir dando criterios para superarla. Ahora se puede dar consistencia al grupo de amigos animándolos a que hagan deporte juntos, anden juntos, se reúnan a divertirse; esto, a esta edad, es fuerte lazo de unión para ellos.

     En alguna reunión pude presentárseles horizontes más amplios en la amistad, pero no es la época de atender mucho a esto, al año siguiente la capacidad es notablemente mejor.

     
                      ANTE   SUS   PADRES

    Lo que más se debe aconsejar a los papás es paciencia. Esta época, en general, es la más ingrata en la relación padres e hijos.

    El deseo de afirmar su naciente personalidad, tan notablemente pobre en madurez, con un pensamiento tan a tientas y una afectividad tan alocada y caprichosa los va a situar ante los padres como ante una posible amenaza a su afirmación. Una de las frases que más dicen de un modo u otro, viene a esto “Me tratan como niño”, y niño para ellos significa, sin que ,o sepan formular: el que no sabe lo que hay que pensar y decidir; el que tienen que ser dirigido. Ser niño es para ellos una etapa superada, pero como se sienten muy inseguros y no hay madurez para aceptarlo, muchos ni se lo formulan; la afectividad toma cartas en el asunto y desde su complicación ponen murallas a la intervención de sus padres. Se siente lo que dicen con sus actitudes es: No soy un niño, no quiero que me hagas sentir tonto y dependiente, quiero ser yo, no te metas conmigo. Si te metes, mi sentimiento de inseguridad va a ser, además, humillante.
  
     Ante este problema se debe hacer unas mesas redondas entre padres e hijos.

     A esta edad los papás deben tratarlos como adultos, sin esperar que reaccionen como adultos. Es mejor no decirles: ve esto, convéncete de esto, sino: a mí me parece esto, piénsalo, luego me dices, si está de acuerdo. El muchacho se sentirá respetado y su afectividad estará de parte de sus papás. Más fácilmente dirá que está de acuerdo.

     Los gritos, los mandatos porque sí, ponen en guardia la inseguridad del adolescente y lo bloquean. El hábito de razonar con ellos desde niños, ahora ayudará mucho a pasar la crisis de autoridad. Si no se ha dialogado hay que intentarlo naturalmente, diciendo: Ya eres más grande, ya se puede hablar contigo. En esta edad no hay que querer hablar demasiado con los muchachos, sino hacerlos sentir que se les comprende, se tiene en cuenta su pensamiento y se trata de respetar sus decisiones.

     El educador cobra es esta edad importancia notable en muchos casos. Mientras más bloqueo sienten con sus padres más tienden a acercarse al educador de su confianza.

     El educador no debe darle demasiada importancia al problema del muchacho con sus papás, pues poco se puede hacer en es año, sobre todo en los casos más problemáticos. El educador debe preocuparse por toda la gama de inquietudes que tienen estos muchachos a esta edad y también por una sana postura ante los padres.


                 ANTE  EL  OTRO  SEXO

    Entre la multitud de inquietudes que tienen, ésta es una de las importantes, se presenta diferente en los muchachos y en las muchachas. Si sus inquietudes no han sido plenamente respondidas en este punto entre el ambiente morboso y de excesivo chiste en sus grupos.

     En este punto los muchachos y muchachas defieren mucho. Ellas, ante otro sexo, se sienten más situadas. Su inseguridad la traducen de muchas maneras: unas se muestran displicentes, otras alocadas, unas coquetas y otras muy reservadas. Todas ven el sexo más bien por el lado de una relación rumbo a formar parejas. SE fijan más en el aspecto físico de los muchachos; cuando hablan de ellos lo que más dicen es si les gusta o no, si les cae bien o no, y los criterios son su rostro, su sonrisa, si son presumidos o sencillos, si las han ofendido o se han mostrado educados, si bailan bien o tienen alguna cualidad o defecto que tenga que ver con ellas. Todavía en general no ven más profundo, no salen de un presente y próximo futuro.

     Los muchachos en cambio ven el sexo más bien por su lado físico, tienden mucho más a la morbosidad. Muchos tienen problemas de masturbación, de pornografía y conversaciones obscenas. Por esto necesitan orientación amplia, clara, comprensiva y con criterios amplios. En este punto les podemos ahorrar muchas angustias de conciencia y desenfoques sexuales.

     Ante las muchachas muchos sienten deseo de acercarse y miedo por hacerlo. En general no están a gusto con ellas y después se sienten mal de pensar en su comportamiento ante ellas; así , más bien tienden a evitar las relaciones con ellas, aunque digan lo contrario.


                         ANTE  EL  PROBLEMA  SOCIAL

    En esta edad los chicos andan revueltos interiormente y la mayoría son superficiales en sus juicios. No es, pues, tiempo muy propicio para enfrentar el problema social: sin embargo, en Latinoamérica, se debe ir trabajando en la sensibilidad social y este año se puede lograr que los chicos avancen en esta línea.

     Estos chicos están especialmente sensibles a su problemática personal, a los sufrimientos interiores. Por esto conviene invitarlos a dos entrevistas con personas que trabajan en empleos o subempleos mal remunerados. Estas entrevistas deben ser bien preparadas, realizadas con calma por equipos de amigos y, después, reflexionar con el educador.

     El grupo se reúne con el educador. El educador da diversos temas sobre los que pueden preguntar. Cada chico escoge uno o hace su serie de preguntas. El educador debe comprender que lo más importante para el chico en muchas ocasiones, es su mundo interior. El  mundo exterior le interesa sobre todo, porque es el mundo en el que él debe situarse.

     El educador debe comprender, no solo el interés del chico por su yo, sino también sus posturas y sentimientos ante sí mismo. El chico necesita una idea positiva de sí mismo, necesita autoestima y la estima de quienes lo rodean. El educador debe saber esto, es muy importante para el chico en muchas ocasiones, es un mundo interior. El mundo exterior le interesa sobre todo, porque es el mundo en el que él debe situarse.

     El educador debe comprender, no solo el interés del chico por su yo, Siendo también sus posturas y sentimientos ante sí mismo. El chico necesita una idea positiva de sí mismo, necesita autoestima y la estima de quienes lo rodean. El educador debe saber esto, es muy importante para evitarle penas y semillas de auto desprecio. Debe ayudarle a usar su capacidad de autocrítica con humildad sí, pero con entusiasmo y agradecimiento a Dios. Debe enseñarlo a realizar los juicios y actitudes de los demás con respecto a su persona.

     El yo del adolescente es un yo en sociedad y en cambio, el educador debe estar atento a lo que pasa en sus grupos. Son muy importantes para los que los forman.

    El educador puede ser clave en la orientación de esta edad necesitada de comprensión, simpatía y cariño.

 En esta edad, donde se dan más cambios en menos tiempo, este análisis puede valer para finales de los 13 años, sobre todo en las niñas. Al fin de los 14 puede querer mejor el análisis que hago de los 15 años. Los 14 años y los 16 se parecen en que son tiempo en que los muchachos se interesan más por su yo, se interesan más por su mundo interior. 15 y 17 se parecen en que el interés sale más del yo para mirar a los demás. 14 y 16 son años de más trabajar en el interior y tejer dentro. 15 y 17 son más propios para orientar hacia fuera, hacia el amor, el servicio y la sociedad. En todos estos años Dios puede ser sentido como un centro integrador y como quien a la empresa de hacer un mundo mejor

jueves, 25 de agosto de 2011

Cómo son los chicos y chicas a los 13 años P. Eduardo Levy SJ


 13 AÑOS

  Para evangelizar a los chicos de cada edad conviene mucho comprender cómo son, en qué momento de su desarrollo está su mente, su voluntad, su sensibilidad. Comprender cómo se relacionan entre ellos y con sus mayores. Si se conoce bien a los chicos de cada edad es más fácil elegir lo que conviene comunicar.

    El educador (Catequista) puede pensar que las diferencias se deben a esto. Si hay algunas que se deben al diferente sistema de la escuela primaria. Ahora los chicos están menos alocados que el año anterior. Todavía muchos luchan, se persiguen, se tiran proyectiles, se insultan y dan el aspecto del año anterior; pero observándolos con atención son diferentes.

     Estos chicos son más razonables. Al hablar con ellos de cosas serias de actitudes suyas buenas y malas se siente una mayor hondura, un ser más consciente de lo que pasa y de lo que viven. Son más capaces de situarse y tomar posturas ante las reflexiones del educador y de las suyas propias. Sus repuestas son más interesantes y al grano.

     Su sentido crítico ha dado un paso adelante, son más capaces de juzgar a la gente, a sus padres y compañeros, a sus maestros y a ellos mismos. Pero sus juicios, aunque más ricos, son juicios más comprensivos. Se les nota más maduros, se conocen más a ellos mismos, tienen una visión más clara y completa de quiénes son, quiénes son los que rodean, qué está mal y cómo debería ser.

     Con los grupos de los 12 años y los de 13 en ambos se siente alegría y entusiasmo, pero ahora hay más capacidad de disciplina. Estos chicos tienen más control de su inquietud, de sus emociones y en general de su persona, a algunas niñas todavía las domina el miedo y no se atreven a dormir a solas.

Ahora hay más seguridad en ellos mismos, en lo que son y en lo que pueden. Se les siente con más iniciativa, eficaz y responsabilidad.

     Son más concientes de sus facultades y facilidades, algunas afloran ahora, buscan ejercitarlas y obtener reconocimiento.

     Son más capaces de expresar lo que piensan, opinan; pero empiezan a tener más dificultad en expresar lo que sienten. Ya no hay la espontaneidad de la infancia. Escuchan bastante más lo que dicen otros. Se interesan por lo que piensan y sienten. Pueden disentir y comprender.

     Se siente la sacudida de la entrada de la adolescencia. Algunos son inestables en su humor y propósitos, en sus actitudes y relaciones.

     Ante los demás hay posturas mejores, se les nota más capaces de consideración, de atención, de comprensión. Su sentido de justicia no mira sólo a sus propios derechos; empieza a sentir la injusticia que se hace a otros. Ya miran la desigualdad como incoherente con la fe.

     Tienen más sentido de su persona, de su cuerpo, de su arreglo, del arreglo de su cuarto, no tanto del orden, y de la opinión de otros sobre esto.

                          SU  MENTE

     Estos chicos son todavía pobres para analizar y sintetizar. Necesitan que el formador les ayude.

     A esta edad les gusta oír términos nuevos que se les explique bien lo que significan. Les gusta que el maestro les vaya relacionando una idea con otra y haciéndoles ver la fuerza de un raciocinio; pero ellos, por sí solos, no lo pueden hacer.

     Es notable la diferencia entre los 11 y los 13 años en capacidad de abstracción. Los de 11 años tienden a contestar con un ejemplo, en lugar de con un abstracto; éstos ya usan más los abstractos, pero bastante menos que los de 3 años más.

     En su formación de ideas, juicios y raciocinios dependen mucho de otros. Su educador tiene el pensamiento de ellos una influencia grande; la incapacidad de los chicos le exigirá atención, paciencia y responsabilidad.

     Estos chicos ya han desarrollado bastante su capacidad de intuición; cuando se le presenta un hecho humano son capaces de decir, con seguridad por qué está bien o por qué está mal, sus causas y consecuencias y qué nos pueden decir a nosotros.

     En sus juegos y grupos, parecen superficiales: pero enfrentándolos a un hecho o a un símbolo se revelan profundos, algunos notablemente profundos.

                             MEMORIA

     Estos chicos suelen tener estupenda memoria. En el concurso de memoria que hay en el encuentro, las personas que los están observando se admiran.

    La memoria de estos chicos tienen obstáculos, los más importantes son: las explicaciones no adecuadas a ellos, sín un esquema muy claro que se va marcando paso a paso. Si no recuerdan la explicación no es por falta de memoria, sino por falta de capacidad sintetizadora de su maestro.

     Otro obstáculo es la falta de motivación para conquistar su atención, o la falta de viveza para mantenerlos atentos. Si lo que se les está diciendo les resulta interesante, son capaces de estar atentos mucho tiempo. La capacidad  de atención se ha desarrollado desde los 8 años; pero exige fondo y forma adecuados, es decir, un buen maestro.
     Otro obstáculo es no empeñare en memorizar; no basta escuchar o leer, tienen que querer grabar en su memoria; para ellos, en un encuentro, es mejor que no tomen nada, para que su esfuerzo de memoriza no muera por confiar en su papel.

    Por su puesto, si no hay disciplina, tampoco reacordarán lo que se les explica.

         Para que recuerden tienen que  querer recordar. Se les tiene que explicar clarísimo y se les tiene que hacer repetir, 2 o 3 veces, en distintos tiempos y de diversos modos.

    Estos chicos tienden a reproducir lo que se les explica; para ellos saber es entender y recordar. Por esto la memoria es importante, pues, si no se les exige memorizar lo importante, no sienten que saben las cosas.

                       IMAGINACION

     En todos los grupos hay chicos con imaginación para hacer representaciones, carteles, dibujos, para organizar actividades y travesuras; sin embargo, en los años siguientes su imaginación es mejor.

     Si se les pide creatividad e imaginación  responden con entusiasmo. Aunque sus creaciones no suelen ser de mucha calidad, les entusiasman.
 
     Es importante para el maestro controlar la imaginación de sus alumnos con medios audiovisuales, comparaciones, claridad, viveza, haciéndoles preguntas y resúmenes.

     Son muy sensibles a los símbolos, pero hay que explicárselos bien. Si los símbolos son vivos les llegan muy hondo y los recuerdan, después de años, mejor que muchos discursos. También es bueno que ellos inventen símbolos; muchos lo hacen muy bien.
                               CONCIENCIA

     La mayoría tiene una conciencia clara del bien y el mal y una gran apertura para ser ayudados a formarla.

     Su manera de ir formando sus principios morales, no es a base de análisis y raciocinios, sino de intuiciones sobre casos concretos. El educador, en los hechos de vida tiene una pista de formación . Los chicos se expresan, unos a otros se van iluminando, van matizando y formulando principios, causas y consecuencias.

     Si se ha trabajado en irles haciendo sensibles a su conciencia, ahora se siente el fruto, hay chicos de conciencia clara y segura.

     En este año, su conciencia debe sensibilizarse ante el problema social, pues al año siguiente, de más inquietudes personales, esto es menos fácil.

     El educador tiene que respetar mucho la conciencia de sus alumnos. Ahora son dóciles y receptivos; pero si se abusa de su edad, pronto van a rechazar lo que se les impulso en forma inadecuada.

                  VOLUNTAD  Y  LIBERTAD

     Es importante que estos chicos tengan disciplina. La necesitan, pero también necesitan márgenes de libertad, para aprender a vivir en la ley y la libertad.

     Si se les presenta claro lo que va hacer, se motiva el porqué y se les explica cómo, ellos tienden, no sólo a obedecer, sino que lo hacen todo con entusiasmo. Obligarlos, sin motivos, y, sobre todo, si los cómo están confusos o no conducen, los hace rebelarse.  
     
     El grupo e amigos, asesorado por un educador, tiene fuerza para hacer de estos chicos, personas más formales y cumplidas.

     A la mayoría hay que exigirles y tomarles cuenta; si no, tienden a descuidar sus obligaciones.

     Junto con su pobreza en el pensar, va su pobreza en reflexionar sobre lo que deben hacer. Su decisiones no pueden tener hondura personal.
     Hay que entenderles su voluntad ayudándoles a que vean un bien y sean consecuentes. No hay que confundir formalidad y compromiso, estos chicos pueden ser muy formales. Más aún, les gusta ser formales, que se les organice y exija, pero esto no es compromiso. Si a estos niveles se les habla con palabras que les quedan grandes, éstas se van vaciando de contenido y cuando puedan calibrarlas en serio, cuatro o cinco años después, serán sólo palabras.

     Su pobreza de pensamiento también condiciona mucho su libertad, a esta edad necesitan una buen dosis de estructura, necesitan que se les haga ver los objetivos y los mejores caminos para lograrlos. Preguntarles su opinión es bueno; querer que ellos piensen metas y determinen caminos, como si fueran mayores, es desconocerlos; es meterlos por un camino insano y desagradable para ellos. A esta edad se sienten felices en una estructura adaptada a su nivel, motivada y que funciona, donde hay un margen de libertad que les va a preparar para ejercitarla después. Más libertad que estructura, a esta edad, los desespera y los deforma.

     Un buen educador, de esta edad, es alguien que sabe motivar, organizar y exigir y que está muy atento a dar oportunidad de usar de la libertad como una arma que se enseñe a manejar, pero no se deja en manos inexpertas. Error, es hacer de ellos soldaditos, error, no tener en cuenta su necesidad de estructura.

                     DINAMISMO
     Estos chicos son sumamente dinámicos. La pasividad los aburre y desespera, los vuelve insoportables. En cambio les encanta la actividad organizada y adecuada a su edad, sobre todo, si es en grupo

     Les encanta las competencias. Pienso que no conviene suprimirlas en su vida; creo que es mejor enseñarles a competir, pues ya no los abruma la competencia como a los más chicos. Deben reflexionar sobre lo bueno y lo malo en alguien que compite. Les encantan los equipos, los trabajos en grupo. Trabajando juntos se les ve gozosos.

     El organizador de las competencias tiene que poner muy claras las reglas y ser muy justo.



    A esta edad son alegres. Les gusta todo lo que les permite gozar. Lo pesado y aburrido lo rechazan fácilmente. Si ellos dicen “nos divertimos muchísimo”, quiere decir que el encuentro les encantó, que aprovecharon mucho. Es muy importante buscar que todo lo que pasa en el encuentro les resulte “divertido”. Los juegos no pueden faltar.

    A muchos a esta edad les gusta ser creativos, aunque la mayoría no son buenos en esto. Pero si tienen la oportunidad de crear y mostrar sus creaciones. Tienen un gozo profundo; si juntos crean, el gozo compartido los hace sentir más felices.

    Son capaces de trabajar intensamente el día y medio que dura el encuentro, sin muestras de fatiga. Porque las actividades les interesan, son variadas, cortadas antes de causarles enfado, cuando todavía quisieran seguir, pero ya están en el límite del gusto.

    Las actividades están variadas, pero forman una unidad; llevan un ritmo de trabajo y descanso; de entender y asimilar; solos y en grupo.

    Les produce una gran satisfacción la sensación de estar trabajando con entusiasmo, todos juntos, en algo que vale la pena, en forma organizada, trabajando mucho y con rendimiento.

                             CRECIMIENTO

    Hay que integrar el desarrollo espiritual dentro del desarrollo corporal. La doctrina de la Gracia es ideal para responder a la necesidad de crecimiento de esta edad; puede crecer también en la dimensión sobrenatural. En este encuentro aparecen: la semilla, los enanos, los gigantes, la lucha por crecer, el fuego, etc.

     La idea de desarrollo aunque no la formulen es para ellos central, como omnipresente. La vida divina los hace más gigantes: divinos.

COMPAÑERISMO Y AMISTAD

    La amistad, a esta edad, todavía es más de palomilla que de grupo de amigos. Sienten que su grupo toma importancia y ellos con él . Los grupos pequeños, a esta edad, son buenos para los chicos; facilitan sus primeros pasos hacia su identidad. El educador, en el grupo, puede sembrar ideas y valores, más rápida y sólidamente; puede crear un ambiente mucho más difícil de crear con un grupo más grande. El educador, en el grupo pequeño, pude motivar, planear y revisar. Una pastoral, por grupos pequeños se debe emplear, ya desde ahora. No importa tanto la mucha frecuencia, como la importancia de cada reunión tenga para los muchachos. En estas reuniones les gusta ser formales. Algunos los toman con una seriedad notable y lo que allí se dice y valora se vuelve para ellos muy importante. Los valores del grupo son sus principales valores. Se identifican con su grupo.

    Todavía no son capaces de profundizar en dinámicas de relaciones humanas. Alguna sencilla, para unir al grupo, les viene bien; pero multiplicarlas es un error. No son para esta edad. Si a esta edad se utilizan muchas dinámicas de relaciones humanas se gasta una energía y tiempo que rinden más en la evangelización, y las dinámicas, que tomadas como algo novedoso 3 o 4 años después son algo formidable, tomadas como caminos ya transitados pierden bastante.

    Aunque la relación con sus amigos no es ni madura ni profunda, sus amigos son muy importantes para ellos; por esto en grupo se puede afirmar la dinámica de superación de cada uno.

    Les gusta revisar y proyectar  en grupo. Tienden a ser leales y más responsables

               ANTE  EL  PROBLEMA  SOCIAL

    Con respecto al problema social, es importante que se den cuenta de su existencia, y de su incoherencia con una concepción cristiana. A esta edad no viene bien las sacudidas emocionales. La oratoria, que 3º 4 años después hará que los muchachos se conmuevan, no es sana ahora. A esta edad pueden ya asomarse más conscientemente a la realidad de la sociedad. Es importante que no vean natural la vida de los pobres; que a su nivel capten que no está bien el contraste; que vean que no es cristiano el lujo frente a la miseria. Para ellos es más sano constatar esto con serenidad y evidencia. Cargarles la mano en hacerles ver problemática, querer que reaccionen como mayores, tienen el peligro de vacunarlos en contra. Se les debe presentar la dinámica natural del cristianismo como encaminada a no aceptar un plan social anticristiano; pero a un nivel objetivo y sereno.

    Un esquema para este curso podría ser así:

1.       Diferentes males que aquejan a lo hombres
2.       Dios quiere intervenir
Ha intervenido en la Historia
Está interviniendo

3.- Quiere intervenir en ti, y por ti, en el mundo.
4.- Para que Dios actúe a través de ti, sé verdadero cristiano.

                        
                         ANTE  SUS  PADRES

    El proceso de separación pronto va a llegar a la crisis de los 14 años.

     Este año es para muchos en que, para muchos, la infancia todavía no se despide ante la llegad de la adolescencia. Muchos todavía son niños ante sus padres y maestros, niños mayores; pero más semejantes a los del año anterior que a los del siguiente. Otros son ya adolescentes en plena pubertad.

    Muchos chicos ya tratan de hacer muchas cosas prescindiendo de sus padres. Buscan mucho andar con sus amigos en el club, en el colegio o en la calle.

    Los chicos de esta edad, cuando tienen un educador bueno, gustan de secundar sus planes y se interesan mucho por las actividades que él organiza; más que por actividades familiares que antes eran únicas, como salir el domingo o ir con los abuelos.

    El proceso de separación pronto será más agudo; los papás deben asumirlo y manejarlo con inteligencia.

    Estos chicos al borde de la adolescencia, todavía son cercanos y abiertos y los papás no encontrarán mayor dificultad en hablar con ellos y poder escucharlos. Es importante,  pues las sacudidas próximas no perturbarán demasiado una relación si está arraigada.

     No optar por el diálogo, sino por los gritos, represiones y autoritarismo, abre la puerta a un distanciamiento creciente que, muy pronto, puede ser un abismo.


    Los padres deben intentar escuchar lo que los chicos dicen; pero, más, lo que no dicen; sus sentimientos, sus aspiraciones y actitudes para hacerlos reflexionar. Los chicos deben ir sintiendo su cercanía y comprensión de sus padres, quizá vendrá una temporada de distanciamiento normal; pero esta buena experiencia de los 13 años, les puede atraer a la cercanía de sus padres, a los 15º 16

                     
                     ANTE SUS EDUCADORES

    A esta edad, en que el pensamiento apenas apunta, la persona del educador responde a la necesidad de ideas de motivos, de organización. Los chicos ahora aceptan más fácilmente ideas y caminos: más fácilmente secundan y se entusiasman. El educador puede lanzar iniciativas, los muchachos tenderán a seguirlo. Esta época de más docilidad pronto pasa . Hay que aprovechar su tranquilidad mental para recibir ideas, su tratar de entender fielmente y aprender lo explicado, su convertir en pensamiento propio lo entendido y retenido. El educador debe retener muy en cuenta esto: pero también debe pensar que luego nacerá un espíritu  crítico muy sensible al abuso., sería error abusar de esta época faltándole al respeto al pensamiento en ciernes: pues cuando madure, rechazará violentamente lo que siente fue un abuso, y muchas veces rechazarán con ello lo que sí es conveniente.


                  ANTE  LA  NATURALEZA

    Estos chicos gustan de la naturaleza, les encantan excursionar, escalar, construir campamentos y acampar, juegan felices en el campo, les fascinan las fogatas, nadar y organizarse para cumplir tareas.

    Les gusta los animales, en especial los perros.

    Una reflexión, en el campo, en el grupo, tomando pie de lo que allí hay: un monte, un río, etc., es para ellos interesante y significativa, pero hay que guiarla.
    A esta edad son más excursionistas que contemplativos, pero conviene hacerles amar la naturaleza e interpretarla, para que, cuando se despierte su capacidad contemplativa, dos o tres años después, Dios hable más en la naturaleza.

                       ANTE   DIOS

    Para ellos Dios es un ser muy grande. Es muy importante “conocerlo más” saber más de El

    Como estos chicos no tienen bien desarrollada su capacidad de amistad, Dios amigo es más una idea bonita que una realidad existencial.

    La presentación de Dios Trino en relación con ellos, les llama mucho la atención. El padre que les ama y les regala, el hijo que viene a ellos y crece en ellos, el Espíritu Santo que lucha, en ellos, contra el mal, les hace sentirse grandes, importantes, amados llamados a hacer algo muy importante.

    El encuentro está centrado en la comunicación de la vida divina. La doctrina de la vida de la gracia la entienden. Tienen una gran ventaja: hace incidir el valor del crecimiento de la vida sobrenatural en su especial sensibilidad al crecimiento; pero veo que no le dan el golpe a todo lo que esto significa. Esta misma doctrina, a los 17 años, tiene mucho más impacto. Sin embargo creo que el grado de intelección y valoración que tienen, merece que se centre el encuentro en la participación de la vida divina, aunque les quede un poco grande. ¡Ojalá que se vuelva sobre esto 3º 4 años después.

    No conviene cargarlos de prácticas rutinarias, pero hay que tener en cuenta que su capacidad de relación interpersonal con Dios es importante, pero poco profunda y necesita prácticas que le den cuerpo. Las prácticas tienen que ser adaptadas a ellos, significativas, activas. Se debe adaptar duración y frecuencia a interés y significatividad.


                      ELLOS   Y   ELLAS

    Las niñas, a esta edad, crecen más en muchos sentidos, quizá, en el que más difieren en los chicos de su edad, es en sus actitudes ante el otro sexo.

    La sensibilidad  de las niñas avanza más rápida hacia la adolescencia. Esto provoca en ellas afectividades, inestabilidad y problemas de relaciones.

    A esta edad los chicos entienden más y recuerdan mejor y las niñas integran más pensamiento y sentimiento. Ellas cantan y componen canciones mucho mejor; sus oraciones son más bonitas, sus cartas más desarrolladas; los muchachos resumen mejor y siento que los pronósticos y consignas son, para ellos, cosas más serias.. Las niñas son más ordenadas, más bien hechas, más cariñosas, todo el encuentro sale “mejor”. Sin embargo, las encuestas manifiestan   que los hombres sienten que sacaron más fruto y que les gustó más.

    En general a esta edad gustan de estar con los de su mismo sexo y no mezclados.

     En los colegios mixtos, en que los grupos venían desde chicos, ellos se sienten un poco mal cuando ven que sus compañeras son buscadas y andan con chicos mayores.
          .Ya en muchas chicas y en varios chicos hay ilusión por las fiestas con baile, pero muchas veces no son capaces de gozarlas, algunos salen desilusionados.

     A esta edad llegan al colegio de diferentes colegios. Conviene mucho darles orientación sexual a todos pues, pues hay muchos con ideas y actitudes equivocadas. Este punto les interesa mucho. Si encuentran un orientador confianza le hacen preguntas para resolver dudas. Esto difícilmente lo hacen con sus padres. De sus amigos, no obtienen buena información.

     Esta es una edad muy buena para formar. Un educador bueno puede hacer mucho con los chicos, se sentirá muy a gusto con ellos. Ya entienden bastante pero sin las complicaciones de más adelante. Su mente está más tranquila, más dispuesta a recibir y su corazón más dispuesto a valorar. Su entusiasmo los lleva a secundar al educador y fácilmente lo llegan a querer y hacer su amigo y guía. Ojalá Dios conceda a estos chicos educadores de calidad.

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