miércoles, 12 de octubre de 2011

Meditacion "El tigre suelto"


Deja que el tigre vuelva a su guarida.
(Refrán chino)
Espera un poco. No hagas nada. No te muevas. No hables. Ni siquiera te
levantes para marcharte. Sencillamente aguanta un rato hasta que vuelva la calma.
Después hablarás.
Ahora anda un tigre suelto por ahí. Peligroso y mortal. Con sangre en sus garras
y muerte en sus colmillos.
Te hará trizas si te mueves. No perdona jamás. Guárdate de él si quieres vivir.
Eres tú mismo quien ha
soltado al tigre.
El tigre es tu ira.
Estaba encerrada en
tu pecho y tú la dejaste salir,
la empujaste
fuera en el encuentro
violento hasta que
 tus puños se crisparon,
tus pómulos
 ardieron, tu voz se
enronqueció, tembló
todo tu cuerpo y te
 dispusiste a lanzar
por la boca todo lo que locamente
acudía a tu mente. Has soltado al tigre.
Si no reaccionas al instante, pronto va
a haber sangre donde antes había amigos.
Cállate suavemente. No des curso a tu enfado.
Abre tus manos crispadas. Regula tu
respiración entrecortada. Afloja tus
músculos y suaviza tu mirada. Deja que el tigre vuelva a
su guarida. Que pase esta ola de furia
que ha barrido tu pecho. Que se calme el ambiente.
Que se relaje la tensión Que los
rostros vuelvan a ser rostros humanos y las palabras
vuelvan a ser lenguaje. Que la atmósfera
se limpie y los corazones se apacigüen.
Que el tigre se vaya y su olor desaparezca.
Entonces podrás hablar y tus palabras
 serán sensatas y será posible la paz.
No obres nunca cuando estás furioso.
El tigre loco no sabe dónde hiere.
Háyarat Alisaheb, cuya nobleza en el
combate igualaba su valor,
 había medido sus fuerzas muchas
 veces en batalla con su rival Abu Malik,
sin que nunca uno de los dos
 lograra superar al otro.
Un día en combate noble y
personal Alisaheb derrotó
a Abu Malik, lo arrojó al suelo
 y estaba a punto de acabarlo
con la espada, cuando Abu Malik,
antes de morir,
desde el suelo le escupió en la cara.
 Alisaheb enfundó su
espada y se retiró. Murmuró a los
que escuchaban su retirada:
“He sentido ira cuando me escupió,
y yo he prometido nunca
 obrar bajo la influencia de la ira.
Cuando mi alma está en paz
volveremos a luchar.”
Hasta el guerrero quiere que su
 alma esté en paz antes de
entrar en batalla.
 Que no vuelva el tigre.
No obremos jamás bajo la ira.

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