lunes, 30 de diciembre de 2013

Meditation What the thief could not steal

What the thief could not steal
"The thief forgot the moon at the window."
(Ryokan)
The thief took away everything he could lay his hands on. There was not much in the monk's austere cell, but he always could find some clothing, some devote statue, a clean bowl or a good stick, and all that the sly thief took away under the clouded night. The monk, half alert in his sleep, heard the noise of the retreating thief and understood he had been robbed. He counted the losses, but then he looked through the window, watched the full moon in the starry night, and smiled as he saw that his most precious possession was intact. The white moon kept shining in the midst of the darkness. The monk turned in his bed and went back to sleep. His treasure was safe.
Who can take the moon away from me? Who can take away the sun and the stars and the clouds and the winds and the mountains and the fields? The markets in the world will go up and down and will drag along with them the value of money and the price of my labour. Thieves in the night will spy on my earnings and will empty my coffers. Whatever can be earned, can be lost, and the anxiety of the constant danger spoils the joy of the uneasy gain. There is no quiet sleep under the ceiling of ambition.
But there certainly is such a sleep by moonlight. Joyful detachment in the midst of mad consumerism. Simplicity as a way of life and as true elegance in style. Setting always our first pleasure in nature so that all other pleasures come down and lose rank, and so they do not hinder the happy course of our life with their compulsive need for instant pleasure always. We have to learn how to appreciate the beauty of a moonlit night so that we do not any more need to go searching for it in artificial shows of empty sophistication.
Whoever carries within himself the richness of his own life needs not trouble himself to find external riches which will never satisfy him and always threaten to betray him. And carrying one's riches with oneself means knowing how to appreciate and to enjoy the simple joys of life, the day and the night, the water and the breeze, pause and thought, friendship and company, the laughing of a child and the trill of a bird, sunrise and sunset, food and sleep, prayer and silence. All that is represented by the moon and the night in their friendly presence, the gentle light, their unearthly figure. All that which nobody can take away from us.
Before sleeping again, the poet monk immortalised in a brief verse his mischievous smile.
"The thief forgot
The moon at the window."

El papa Francisco... Esperanza, alegría.. feliz 2014

En medio del innegable malestar mundial irrumpió sorprendentemente este año una figura que nos devolvió esperanza, alegría y gusto por la belleza: el Papa Francisco. Su primer texto oficial lleva como título Exhortación Apostólica Alegría del Evangelio. Un texto entreverado de alegría, de las categorías del encuentro, de la proximidad, de la misericordia, del lugar central de los pobres, de la belleza, de la “revolución de la ternura” y de la “mística del vivir juntos”.
Tal mensaje es un contrapunto a la decepción y al fracaso ante las promesas del proyecto de la modernidad de traer bienestar y felicidad para todos. En realidad está poniendo en peligro el futuro de la especie por el asalto avasallador que sigue haciendo sobre los bienes y servicios escasos de la Madre Tierra. Bien dice el Papa Francisco: «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las posibilidades de placer pero encuentra muy difícil engendrar la alegría» (Exhortación, nº7). El placer es cosa de los sentidos. La alegría es cosa del corazón. Y nuestro modo de ser es sin corazón.
No es una alegría de bobos alegres que lo son sin saber por qué. Brota de un encuentro con una Persona concreta que le suscitó entusiasmo, lo elevó y simplemente lo fascinó. Fue la figura de Jesús de Nazaret. No se trata de aquel Cristo cubierto de títulos de pompa y gloria que la teología posterior le confirió. Es el Jesús del pueblo sencillo y pobre, de las carreteras polvorientas de Palestina que traía palabras de frescor y de fascinación. El Papa Francisco da testimonio del encuentro con esa Persona. Fue tan arrebatador que cambió su vida y le creó una fuente inagotable de alegría y de belleza. Para él evangelizar es rehacer esta experiencia, y la misión de la Iglesia es recuperar el frescor y la fascinación por la figura de Jesús. Evita la expresión ya oficial de “nueva evangelización”. Prefiere “conversión pastoral” hecha de alegría, belleza, fascinación, proximidad, encuentro, ternura, amor y misericordia.
Qué diferencia con sus predecesores de siglos anteriores que presentaban un cristianismo como doctrina, dogma y norma moral. Se exigía adhesión inquebrantable y sin el menor asomo de duda, pues gozaba de las características de la infalibilidad.
El Papa Francisco entiende el cristianismo en otra clave. No como una doctrina, sino como un encuentro personal con una Persona, con su causa, con su lucha, con su capacidad para afrontar las dificultades sin huir de ellas. Agradan sobremanera las palabras contenidas en la Epístola a los Hebreos donde se dice que Jesús “pasó por las mismas pruebas que nosotros… que experimentó todas las flaquezas… que entre gritos y lágrimas suplicó a aquel que podía salvarlo de la muerte y que no fue atendido en su angustia”, según los estudios de dos grandes sabios de las Escrituras, A. Harnack y R. Bultmann, que dan esta versión en lugar de la que está en la Epístola: “y fue escuchado en atención a su piedad” (eusebeia en griego puede significar, además de piedad, también angustia) “y aprendió a obedecer mediante el sufrimiento”(Hebreos 4,15; 5,2.7-8).
En la evangelización tradicional todo pasaba por la inteligencia intelectual (intellectus fidei), expresada por el credo y por el catecismo. En la Exhortación, el Papa Francisco llega a decir que «hemos aprisionado a Cristo en esquemas aburridos… privando así al cristianismo de su creatividad» (nº 11). En su versión, la evangelización pasa por la inteligencia cordial (intellectus cordis) porque ahí tiene su sede el amor, la misericordia, la ternura y el frescor de la Persona de Jesús. Ella se expresa por la proximidad, por el encuentro, por el diálogo y por el amor. Es un cristianismo-casa-abierta para todos, «sin fiscales de doctrina», no una fortaleza cerrada que intimida.
Ese es, pues, el cristianismo que necesitamos, capaz de producir alegría, pues todo lo que nace verdaderamente de un encuentro profundo y verdadero genera una alegría que nadie puede quitar. Es como la alegría de los sudafricanos en el entierro de Mandela: nacía del fondo de corazón y movía todo el cuerpo.
En nuestra cultura mediática e internética nos falta ese espacio de encuentro, de ojos en los ojos, cara a cara, piel a piel. Para eso tenemos que realizar “salidas”, palabra que repite siempre el Papa. “Salida” de nosotros mismos hacia el otro, “salida” a las periferias existenciales (las soledades y los abandonos) “salida” hacia el universo de los pobres. Esa “salida” es un verdadero “Éxodo” que trajo alegría a los hebreos libres del yugo del faraón.
Nada mejor que recordar el testimonio de F. Dostoievski al “salir” de la Casa de los Muertos en Siberia: «A veces Dios me envía instantes de paz; en esos instantes, amo y siento que soy amado; en uno de esos momentos compuse para mí mismo un credo, donde todo es claro y sagrado. Ese credo es muy sencillo. Es éste: creo que no existe nada más bello, más profundo, más simpático, más humano, más perfecto que Cristo; y me lo digo a mi mismo con un amor celoso, que no existe ni puede existir. Y más que eso: si alguien me probara que Cristo no está en la verdad y que ésta no se encuentra en él, prefiero quedarme con Cristo a quedarme con la verdad».
El Papa Francisco haría suyas estas palabras de Dostoievski. No es una verdad abstracta que llena la vida, sino el encuentro vivo con una Persona, con Jesús, el Nazareno. A partir de él la verdad se hace verdad. Si el 2014 nos trae un poco de ese encuentro (llámenlo Cristo, lo Profundo, el Misterio en nosotros, lo Sagrado de todo ser), entonces habremos cavado una fuente de donde brota una alegría que es infinitamente mejor que cualquier placer inducido por el consumo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

SANTA ADELAIDA (o Santa Adela) Fiesta: 16 de diciembre

 

 


















Vivió en el siglo X, y fue reina de Italia y emperatriz del imperio Romano Germánico. 
La historia cuenta que se casó muy joven con Lotario, el rey de Italia en aquella época, y que juntos tuvieron una hija a la que llamaron Emma. Pero el rey Lotario murió cuando Adelaida era muy joven, apenas tenía 18 años. A pesar de su corta edad asumió todo su rol de reina. 
Después de muchas dificultades y problemas con otros reyes, decidió volver a casarse, y lo hizo con Otón el grande, emperador del imperio Romano Germánico. Con él tuvo otro hijo y dejó el reinado de Italia.
Durante su vida como emperatriz tuvo que afrontar trampas, envidias, traiciones, mentiras y falsedades. Ante todos esos problemas, Adelaida siempre mostró una madurez única y una fidelidad fuerte a sus principios cristianos.
La emperatriz se dedicó a hacer el bien. Protegió, socorrió y consoló a los necesitados. Consideraba el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No era injusta, ni vengativa con quienes le hacían el mal. Aunque no le gustaban mucho las tareas políticas del reino, siempre mostró un esmero infatigable. 
Rezaba, se mortificaba y expiaba por los pecados de su pueblo.
La gente la consideraba una santa. Murió en Alemania en el año 999.

PARTES DE LA IGLESIA CATÓLICA


La iglesia o templo católico:
La iglesia es un lugar que está construido especialmente para que nos podamos reunir todos juntos como familia de Dios, para que todos juntos podamos demostrarle a Dios nuestro cariño, podamos hablar con él o celebrar.
Dentro de la iglesia encontramos los siguientes lugares:
El presbiterio:
Dentro de la iglesia existe un lugar más elevado que se llama presbiterio porque ese es el recinto de los presbíteros o sacerdotes que en nombre de Jesús proclaman la Palabra de Dios y nos dan el Cuerpo y la Sangre de Cristo. En el presbiterio están el altar, el ambón, la sede y la credencia.
El altar:
Es una mesa rectangular, pero no una mesa cualquiera, ya que allí se colocan las ofrendas y se realiza la consagración. Es la mesa del banquete que representa a la persona de Jesús. Por eso el sacerdote la besa cuando comienza la misa y todos, cada vez que pasamos frente al altar, hacemos una reverencia inclinando la cabeza.
La sede:
Es la silla más grande que está en el presbiterio. En ella se sienta quien preside la celebración de la misa.
El ambón:
En el ambón se apoya el libro que contiene la Palabra de Dios, y desde allí se leen las lecturas bíblicas durante la misa. Se suele vestir el ambón con los colores del calendario litúrgico.
La credencia:
Es una mesita pequeña en la cual se apoyan los elementos que se utilizan durante la misa.
El sagrario
Es el lugar donde se encuentra el Cuerpo de Jesús. El término proviene de “sagrado”; es el lugar más santo de la iglesia, porque allí se encuentra Jesús, nuestro Dios, en la Hostia.
Los sagrarios tienen diversas formas, pero podemos localizarlos fácilmente en los templos porque muy cerquita de ellos hay una luz roja, muy pequeña, que nos indica que ahí está Jesús.
Fuente o Pila Bautismal:
En la iglesia se destina un lugar, con forma de fuente, para realizar los bautismos. Allí se derrama el agua bautismal durante la celebración del sacramento.
La cruz:
En todas las iglesias siempre hay una cruz en un lugar importante. Por la cruz Jesús nos trajo la salvación. La cruz une a todas las personas con Dios.
Retablo:
Es una construcción que suele ser de madera, es para decorar y poder colocar allí las imágenes de los santos.
Nave central: 
Es el lugar reservado a los fieles, con los bancos colocados de tal forma que todos puedan participar con la vista y el espíritu en las sagradas celebraciones, para que puedan acercarse con facilidad a recibir la comunión, y para que puedan adoptar las distintas posturas recomendadas para los diversos momentos de dichas celebraciones.
Confesionario:
Lugar donde confiesa el sacerdote.
Vía Crucis:
Todas las iglesias tienen representadas de alguna forma las 14 estaciones del Vía Crucis para que los fieles puedan seguirlas mientras rezan.
Agua bendita:
La mayoría de las iglesias disponen de pequeños recipientes para el agua bendita, de manera que el que entra o sale pueda santiguarse con ella.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Virgen de Guadalupe Dibujos para la catequesis

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Fiesta: 12 de diciembre


























Entre los primeros indígenas mexicanos bautizados por los misioneros franciscanos a principios del siglo XVI se encontraba Juan Diego, un sencillo hombre que iba todos los sábados a aprender la religión de Cristo y a la misa al pueblo de Tlatelolco.
El sábado 9 de diciembre de 1531, cuando Juan Diego pasaba por el cerro del Tepeyac para llegar a Tlatelolco, escuchó el canto de muchos pájaros y una voz que le decía: "Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?". Al voltear Juan Diego vio una Señora muy hermosa.
La Señora le dijo que ella era la Virgen María y le pidió que le comunicara al obispo que ella quería que se edificara un templo allí.
Juan Diego obedeció, pero el obispo no le creyó. Entonces volvió al cerro del Tepeyac a pedirle a la Virgen que mejor mandara a un hombre más importante porque a él no le creían. Entonces la Virgen le dijo que volviera el domingo a ver al obispo. En ese encuentro el obispo le pidió a Juan Diego un signo de la Virgen.
Juan Diego no pudo ir al día siguiente al Tepeyac, pues su tío Bernardino estaba muy enfermo y fue por un médico. El martes, al pasar por el cerro para ir por un sacerdote que confesara a su tío, se le apareció la Virgen y le dijo: "Juanito, Juan Dieguito; ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿Por qué te preocupas?”. Después, le hizo saber que su tío ya estaba curado y le pidió que subiera a la punta del cerro a cortar unas rosas y las guardara en su tilma. Juan Diego se sorprendió de aquella orden, pues era invierno y no era tiempo de rosas. Sin embargo, obedeció y encontró las rosas tal como la Virgen le había dicho. Esas rosas fue lo que llevó como prueba al obispo.
Al soltar su tilma frente al obispo, las rosas cayeron al suelo y apareció dibujada en la tela la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe. Fue entonces cuando el Obispo creyó que la Virgen quería que le construyeran en ese lugar un templo.
La tilma permaneció un tiempo en la capilla del obispo Fray Juan de Zumárraga. El 26 de diciembre de 1531 la trasladaron a una ermita construida al pie del Tepeyac, custodiada por el mismo Juan Diego.

martes, 3 de diciembre de 2013

San Francisco Xavier.. modelo para los catequistas



El Papa Pío X nombró a San Francisco Javier como Patrono de todos los misioneros porque fue sin duda uno de los misioneros más grandes que han existido, siendo llamado con justa razón el "gigante de la historia de las misiones".
San Francisco empezó a ser misionero a los 35 años y murió de sólo 46. En once años recorrió la India (país inmenso), el Japón y varios países más. Su deseo de ir a Japón era tan grande que exclamaba: "si no consigo barco, iré nadando". Fue un verdadero héroe misional.
El santo nació cerca de Pamplona (España) en el castillo de Javier, en el año 1506. Fue enviado a estudiar a la Universidad de París, y estando allí conoció a San Ignacio de Loyola con quien estableció una sólida y bonita amistad. San Igancio le repetía constantemente la famosa frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?" y fue justamente esta amistad y las frecuentes pláticas e intensas oraciones lo que transformó por completo a San Francisco Javier, quien fue uno de los siete primeros religiosos con los cuales San Ignacio fundó la Compañía de Jesús o Comunidad de Padres Jesuitas.
Su gran anhelo era poder misionar y convertir a la gran nación china. Pero en ese lugar estaba prohibida la entrada a los blancos de Europa. Al fin consiguió que el capitán de un barco lo llevara a la isla desierta de San Cian, a 100 kilómetros de Hong - Kong, pero allí lo dejaron abandonado, se enfermó y consumido por la fiebre, murió el 3 de diciembre de 1552, pronunciando el nombre de Jesús, la edad de 46 años.
Años más tarde, sus compañeros de la congregación quisieron llevar sus restos a Goa, y encontraron su cuerpo incorrupto, conservandose así hasta nuestros días. San Francisco Javier fue declarado santo por el Sumo Pontífice en 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Felipe y San Isidro.

martes, 26 de noviembre de 2013

CATEQUISTAS VAMOS A ORAR

¡Enamórate!

Enamórate !
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.
  • Pedro Arrupe, sj.

    RETIRO ESPIRITUAL

    CASA MONSEÑOR LEONIDAS PROAÑO

    SÁBADO 7 DE DICIEMBRE 2013


    CATEQUISTAS DEL SUR DE QUITO



    8:00 A 16 :00

       

ADVIENTO - CICLO A, dibujos y explicación


Cuatro domingos de Adviento - CICLO A




El tiempo de Adviento prepara a la Iglesia para conmemorar la venida histórica de Jesús, el Redentor en Navidad. Todos los años el Adviento comienza el domingo más próximo al 30 de noviembre y se extiende durante cuatro semanas; la última semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad el 25 de diciembre. Es un tiempo de conversión y preparación, pero también de alegría y esperanza. En los primeros días se nos invita a vivir vigilantes y preparados, y luego se nos invita a adentrarnos en los acontecimientos históricos que rodearon el nacimiento de Jesús, como la visita de María a Isabel, o el nacimiento de Juan Bautista.
Lecturas para los cuatro domingos de Adviento del CICLO A:
1º Domingo de adviento: Mt 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en tiempos de Noé, así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquellos tiempos antes del diluvio, y  hasta el día en que Noé entró en la barca, la gente comía y bebía y se casaba. Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquel momento, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y otro será dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y otra será dejada.
Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. Pero sepan esto, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. Por eso, ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.»
2º Domingo de adviento: Mt 3, 1-12
Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: «Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!»
Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.”» La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello, y se la sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida eran langostas y miel del monte. La gente de Jerusalén y todos los de la región de Judea y de la región cercana al Jordán salían a oírle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras! ¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible castigo que se acerca? Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no presuman diciéndose a sí mismos: “Nosotros somos descendientes de Abraham”; porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham El hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se hecha al fuego. Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, y que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias. Trae su pala en la mano y limpiará el trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»
3º Domingo de adviento: Mt 11, 2-11
En aquel tiempo,  Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de lo que Cristo estaba haciendo. Entonces envió algunos de sus seguidores a que le preguntaran si él era de veras el que había de venir, o si debían esperar a otro. Jesús les contestó «Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y dichoso aquel que no encuentre en mí motivo de tropiezo!»
Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: «¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho  más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino.” Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
4º Domingo de adviento: Mt 1, 18-24
El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará  así porque salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Meditation... Mount fuji...


Mount Fuji
“When I open my window every morning,
I see Mount Fuji.”
We are glad to know it. Perhaps we even feel gently jealous of the Japanese sage who, just on opening the window of his own house in the morning can enjoy the view, at once artistic and sacred, of the perfect mountain in its snowy cone; a mountain pregnant with tradition and feeling, symbol of a nation and a people, of a faith and an effort to rise from an earthly basis to a vertex in the clouds near the highest heavens. Mount Fuji, image and inspiration of the Japanese people and of all those who with them appreciate their values and delve in their spirituality. Its view every dawn from one’s own home consecrates, no doubt, and ennobles the rest of the day with the pointed reminder of the eternal goal that awaits one while it guides our steps day by day in grateful pilgrimage. Happy indeed the man or woman who begins the day at the feet of the sacred triangle of Mount Fuji against the rising sun.
Things change a little when we come to know that the Japanese sage who uttered those words lived very fat away from Mount Fuji; indeed he lived in another one of Japan’s many islands from where no land could be seen even in the far horizon, and, what is worse, his house was situated in the midst of a little village and its crowded streets, where the only thing he could see on opening his window in the morning was the wall of his neighbour’s house with its off-colour paint and its weather stains in desolate condition. To top it all, our good man had never left his village and had never in his life seen Mount Fuji, which he only knew through pictures and poems as a remote name, a symbol, a fantasy. Whence, then, his proud claim to see Mount Fuji from his window? Was it presumption? Was it wishful thinking? Was it poetic license? Was it a dream?
It was something simpler and deeper at the same time. The sage had learned to value ordinary life in its true worth, to take every passing incident as a manifestation of life itself, to discover nobility in the commonplace and beauty in homeliness, to know that every word is a message and every face a revelation, to see the whole of creation in a blade of grass, and Mount Fuji in a mud wall. He had found the sacred meaning of existence, the soul of the universe, the unity of the cosmos. He had no need to live on a sacred mountain or in a solitary cave. No need of images or recitations. No need of scriptures or rites. He had gone through all that with due reverence and devotion, and that had brought him in due time of effort and grace to the direct contemplation of all in all, of heaven on earth, of the divine in the human, of Mount Fuji in the wall across the street. That is how he saw it every morning, and he blessed his day with the far and close memory of sublime spirit in humble matter. The eyes of faith see redemption in every event, and grace in every gesture. That was the secret of the remote worshipper of sacred Mount Fuji.
And this is the secret of the ennobling of the soul in the midst of daily routine. The contemplation of Mount Fuji every day on opening the window…, wherever that window may be. The cult of the ordinary. The novelty of repetition. The surprise of boredom. The inner and true reconciliation with things as they are and with life as it is, joy in the present without waiting for success in the future. Greetings to the wall in front without envying the neighbours of Mount Fuji. To open the morning with that attitude in one’s soul is the best way to set the day on its course of joy.
I even suspect that the neighbours of Mount Fuji who see it directly from their homes every day at any time, little by little get used to it, ignore it, and cease to see it. The distant sage is better off: he keeps on guessing the beauty of the mountain because he has never seen it. This is the best definition of faith.

Meditación: El monte Fuji... catequistas

El monte Fuji
“Al abrir mi ventana todas las mañanas,
Veo el monte Fuji.
Nos alegramos mucho. Quizá envidiamos también al sabio japonés que nada más con abrir la ventana de su casa por la mañana puede disfrutar de la vista, a un tiempo artística y sagrada, del monte perfecto en su cono de nieve, cargado de tradición y de sentimiento, símbolo de un pueblo, de una fe, por un esfuerzo por elevarse desde una base terrestre hasta un vértice de nubes en contacto con el mismo cielo. Una vista así cada mañana consagra y eleva el resto del día con el recuerdo gráfico y emotivo del destino eterno que nos espera y al que nos acercamos día a día en peregrinación agradecida. Feliz el hombre que comienza el día ante el triángulo sagrado del monte Fuji.
La cosa cambia un poco cuando nos enteramos de que el sabio japonés que pronunció esas palabras vivía muy lejos del monte Fuji, de hecho, vivía en otra isla del Japón desde donde ni siquiera en el horizonte se divisaba tierra alguna, y además su casa estaba en un pueblecito pequeño de casas apiladas donde lo único que veía al abrir la ventana por la mañana era la pared del vecino con su color deslucido y sus manchas de tiempo. Para el colmo, el buen hombre nunca había salido de su pueblo y nunca había visto el monte Fuji en su vida, y solo lo conocía a través de poemas y pinturas, como un nombre, un símbolo, una imaginación. ¿A qué venía pues, el decir que veía el monte Fuji desde su ventana? ¿Era presunción? ¿Era deseo objetivado? ¿Era licencia poética¿ ¿Era nostalgia? ¿Era sueño?
Era algo más sencillo y más profundo al mismo tiempo. El sabio había aprendido a valorar la vida ordinaria, a tomar cualquier incidente como manifestación de la vida, a descubrir nobleza en lo vulgar  y belleza en lo trivial, a saber que cada palabra es mensaje y cada rostro revelación, a ver la creación entera en una hoja de hierba, y el monte Fuji en una pared de barro. Había encontrado el sentido sagrado de la existencia, el alma del universo, la unidad del cosmos. No necesitaba vivir en un monte sagrado o una gruta solitaria. No necesitaba imágenes ni paisajes. No necesitaba escrituras ni ritos. Por todo ello había pasado con devoción y respeto, y todo ello lo había llevado a la contemplación directa de todo en todo, del cielo en la tierra, de lo divino en lo humano, del monte Fuji en la pared de enfrente. Así lo veía todas las mañanas y bendecía su día con la presencia remota pero cercana del espíritu en la materia. Ojos de fe que ven redención en cada suceso y gracia en cada gesto. Ese era el secreto del escondido adorador del monte Fuji.
Ese es el secreto de la elevación del alma en medio de la rutina diaria. La contemplación del monte Fuji cada mañana al abrir la ventana. El culto de lo cotidiano. La novedad de lo repetido. La sorpresa de lo aburrido. La reconciliación con las cosas tal como son y con la vida tal como es. El gozo del presente sin esperar a triunfos de futuro. El saludo a la pared de enfrente sin envidiar a los vecinos del Fuji. Esa actitud cada mañana es la más apropiada para vivir bien el día.
Yo incluso sospecho que los vecinos del Fuji que lo ven en realidad desde sus casas a cualquier hora, acaban por acostumbrarse, aburrirse y dejar de mirarlo. Más vale el sabio lejano que sigue adivinándolo porque nunca lo ha visto. Eso es fe.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Adviento... prepárate


El adviento es la celebración de la espera y manifestación de Cristo, recordando su venida en medio de nosotros.
Aunque históricamente este ciclo nace independientemente de la fiesta de Pascua, está englobado en el único ciclo, en el único misterio de Cristo.
Tiene con el ciclo Pascual una cierta semejanza: la preparación (Adviento), la celebración (Navidad- Epifanía), la prolongación en el tiempo de Navidad con sus particulares conmemoraciones hasta el Bautismo de Jesús.

 
 

jueves, 14 de noviembre de 2013

La señal de la Cruz... dibujos para la catequesis

SEÑAL DE LA CRUZ


La Señal de la Cruz es un símbolo cristiano que se hace de cierta forma para demostrar la unidad en la fe de la Iglesia. Por eso todos los católicos lo hacemos de la misma forma, con la mano derecha y de izquierda a derecha.
Con la mano derecha se traza la cruz en nuestro cuerpo nombrando a la Santísima Trinidad.
1º: Llevamos nuestra mano derecha hasta la frente y decimos: “En nombre del Padre”
2º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro pecho y decimos: “del Hijo”
3º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro hombro izquierdo  y decimos: “y del Espíritu”
4º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro hombro derecho y decimos: “Santo”
5º: Al terminar decimos: “Amén”. Mientras lo decimos podemos llevar nuestra mano derecha al pecho, o llevarla a la boca y hacer sobre ella una pequeña cruz con el dedo pulgar y el índice.

martes, 12 de noviembre de 2013

San Martín de Porres

SAN MARTÍN DE PORRES



















  
Fiesta: 3 de noviembre
Martín nació en Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579. Era hijo de un ilustre hombre Español y de una mulata. Martín era mulato. Junto con su hermana Juana, fue educado por su madre con todas sus limitaciones, hasta que su padre los reconoció como hijos de él, y los llevó a Guayaquil (Ecuador) para darles una buena educación.
Martín regresó a Lima, cuando a su padre lo nombraron gobernador de Panamá. Trabajó como barbero, dentista y sanador. Con lo que ganaba ayudaba a los más pobres.
Conoció en Lima a los Padres Dominicos y pidió la admisión al convento, y fue aceptado en el estrato más pobre, y se encargaba de las labores que nadie quería. Llenó de pobres el convento, la casa de su hermana y el hospital, porque les daba de comer, los curaba, los asistía y hasta hacía milagros. También era amigo de los animales. Tenía el don de la bilocación, es decir, de estar en dos lugares al mismo tiempo. Era un hombre de mucha oración, muchas veces se lo vio en estado de éxtasis elevado del suelo.   
Murió enfermo el 3 de noviembre de 1639 en Lima.

Las obras de Misericordia

LAS OBRAS DE MISERICORDIA



«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver». Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?». Y el Rey les responderá: «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo». Mt 25, 31-40


Otra obra de misericordia es dar sepultura a los muertos.

Catecismo de la Iglesia Católica nº 2447:
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (...) Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25,31-46).

Los 10 Mandamientos

LOS DIEZ MANDAMIENTOS


 1. "No tendrás otros dioses fuera de mí" (Ex 20, 3)

  2. "No pronuncien el nombre de Dios en falso" (Ex 20, 7 )

  3. "Recuerda el día del sábado para santificarlo" (Ex 20, 8)

  4. "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 20, 12)

  5. "No matarás" (Ex 20, 13)

  6. "No cometerás adulterio" (Ex 20, 14)

  7. "No robarás" (Ex 20, 15)

  8. "No darás testimonio falso contra tu prójimo" (Ex 20, 16)

  9. 10 "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo" (Ex 20, 17)

Dones del Espíritu Santo

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Los DONES del Espíritu Santo son 7:
-Sabiduría: nos hace ver todas las cosas a través de Dios y nos impulsa a buscarlo sobre todas las cosas.
-Entendimiento: nos ayuda a comprender la Palabra de Dios y los misterios de la fe.
-Consejo: nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.
-Fortaleza: nos alienta continuamente y nos ayuda a superar con fe las dificultades.
-Ciencia: para conocer rectamente las cosas creadas por Dios.
-Piedad: nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.
-Temor de Dios: nos induce a huir de las ocasiones de pecado para elegir siempre agradar a Dios.

Los Sacramentos

LOS SACRAMENTOS


Los sacramentos fueron instituidos por Cristo. Son signos sagrados visibles de realidades invisibles en los que los cristianos podemos experimentar la presencia de Dios que sana, perdona, alimenta, fortalece y capacita para amar, ya que en ellos actúa la gracia de Dios.
Los sacramentos de la Iglesia son 7:
-Sacramentos de iniciación:
1. Bautismo: Nos une a Jesucristo. Nos introduce en su muerte salvífica en la cruz, y por ello nos libera del poder del pecado original y de todos los pecados personales, y nos permite resucitar con él a una vida sin fin. En el bautismo nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, en hermanos y hermanas de nuestro Salvador e Hijo de Dios.
2. Confirmación: Después del bautismo, aquel que elige libremente por una vida como hijo de Dios, pide el don del Espíritu Santo que da la fuerza para ser testigo del amor y del poder de Dios con palabras y obras. Quien se confirma se transforma en un miembro pleno y responsable de la Iglesia Católica.
3. Comunión: En este sacramento Jesús se entrega a sí mismo por nosotros en su Cuerpo y Sangre, para que también nosotros nos entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada Comunión y a su único Cuerpo que es la Iglesia.
Cada Sagrada Comunión nos une más íntimamente con Cristo, nos convierte en un miembro vivo de su Cuerpo, nos renueva las gracias que hemos recibido en el bautismo y en la confirmación, y nos fortalece en la lucha contra el pecado.
-Sacramentos de curación:
4. Reconciliación o penitencia: Es el sacramento que nos permite reconciliarnos continuamente con Dios cada vez que sentimos que lo hemos ofendido.
5. Unción de los enfermos: Se unge la frente y las manos del enfermo con un óleo sagrado, acompañando todo con las oraciones correspondientes, esto para otorgar consuelo, paz, y ánimo al enfermo, y para unirlo de un modo íntimo con Cristo.
-Sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión:
6. Orden Sagrado: Mediante este sacramento el sacerdote recibe como don del Espíritu Santo una fuerza particular y una misión a favor de sus hermanos en la fe.
7. Matrimonio: Sólo tiene lugar cuando un hombre y una mujer libremente quieren vivir juntos el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios. Se lleva a cabo mediante una promesa hecha ante Dios y ante la Iglesia que es aceptada y sellada por Dios.

CRISTO REY
























La solemnidad de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, es una fiesta que siempre cierra el Año Litúrgico en el que se fue meditando sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. Siempre se celebra el quinto domingo antes de la fiesta de navidad del 25 de diciembre.
Fue el papa Pío XI quien, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad para cerrar el tiempo ordinario del calendario litúrgico. El objetivo de esta fiesta es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Lo confesamos supremo Señor del cielo y de la tierra, de la Iglesia y de nuestras almas.
Del Evangelio según san Juan:
“Jesús le contesto [a Pilato]: –Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, tendría gente a mi servicio que pelearía para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Le preguntó entonces Pilato: –¿Así que tú eres rey?
Jesús le contestó: –Tú lo has dicho: soy rey. Yo nací y vine al mundo para decir lo que es la verdad. Y todos los que pertenecen a la verdad, me escuchan.”

lunes, 11 de noviembre de 2013

10 CLAVES PARA EDUCAR A SU HIJ@


1.  EDUQUE SU VOLUNTAD Y SUS SENTIMIENTOS


La misión es 
prepararlos para que enfrenten la vida, no para que satisfagan sus caprichos

 2. QUE APRENDA A RENUNCIAR, OIR UN “NO“, DE VEZ EN CUANDO 

* Si no aprende a decir “no” a lo permitido, no podrá decir “no” a lo prohibido.

El exceso de mimo o el exceso de censura, causan inseguridad


 3. LA IRA ES NOCIVA: 

* A veces decimos palabras que lastiman: "no sirves para nada", “qué vergüenza me das“...

* PiensE antes de hablar y reflexionE después de actuar.

* Un corazón herido TIENE cicatrices


 4. UN SECRETO HAY QUE RESPETARLO:
 
Hay que ser discreto Y guardar UN secreto contado.
La confianza, una vez perdida, difícilmente se recupera.
Mientras sU HIJ@ confíe en USTED, tendrá una luz que la ilumine.
 
 5. SU HIJ@ BUSCA EJEMPLO, NO SERMÓNES:
 
 
 
no podemos exigir cualidades que no tenemos o no queremos
Cuidando nuestras acciones, Formamos la moral del NIÑ@.
¿Le gustaría que SU HIJ@ haga lo que USTED ESTÁ haciendo?
 
 6. SU MISIÓN ES ORIENTAR, ACLARAR, INCENTIVAR
 
 SI CUMPLE SU MISIÓN ESTÁ DANDO la oportunidad a SU HIJ@ DE afirmarse EN su vida.
El amor que SU HIJ@ reciba DE USTED, es un seguro de vida que GARANTIZA paz y equilibrio.

 7. DESAHOGARSE ES UNA NECESIDAD PSICOLÓGICA

 
su HIJ@ TIENE TENDENCIA A SENTIRSE agobiado… Necesita hablar.
HAY QUE escuchar con paciencia, aunque hable con agresividad…  DEJARLO decir lo que siente, lo calmará, Entonces  será el MOMENTO DE razonar.

8. SABER ESCUCHAR ES UNA VIRTUD
 
Antes de contradecir, Escuche y Analice; después hable.
Cuando RESPONDE PRECIPITADAMENTE, puede cometer una injusticia, interpretar mal...
Eso suscita rebeldía.

9. ¡DIALOGO CON TIEMPO!

 
Tal vez su HIJ@ DIGA TONTERÍAS, pero DEBE ESCUCHARLO…  A nadie le gusta QUE LO “FRENEN”...
El tiempo NO OFRECE “SOLUCIONES” o “la verdad”, sino SÓLO empatía y punto de vista.
su hij@ no es un rival a combatir, sino un amigo a conquistar… eso requiere de tiempo  

10. CUANDO CONSEJOS…
Que sean dosificados...
SIN EXAGERAR, PUES eso irrita…

QUE SEAN útiles, QUE NO SIEMPRE son LOS MÁS AGRADABLES…
sugiera, no imponga.

 

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