martes, 26 de noviembre de 2013

CATEQUISTAS VAMOS A ORAR

¡Enamórate!

Enamórate !
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.
  • Pedro Arrupe, sj.

    RETIRO ESPIRITUAL

    CASA MONSEÑOR LEONIDAS PROAÑO

    SÁBADO 7 DE DICIEMBRE 2013


    CATEQUISTAS DEL SUR DE QUITO



    8:00 A 16 :00

       

ADVIENTO - CICLO A, dibujos y explicación


Cuatro domingos de Adviento - CICLO A




El tiempo de Adviento prepara a la Iglesia para conmemorar la venida histórica de Jesús, el Redentor en Navidad. Todos los años el Adviento comienza el domingo más próximo al 30 de noviembre y se extiende durante cuatro semanas; la última semana se interrumpe ante la celebración de la Navidad el 25 de diciembre. Es un tiempo de conversión y preparación, pero también de alegría y esperanza. En los primeros días se nos invita a vivir vigilantes y preparados, y luego se nos invita a adentrarnos en los acontecimientos históricos que rodearon el nacimiento de Jesús, como la visita de María a Isabel, o el nacimiento de Juan Bautista.
Lecturas para los cuatro domingos de Adviento del CICLO A:
1º Domingo de adviento: Mt 24, 37-44
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en tiempos de Noé, así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquellos tiempos antes del diluvio, y  hasta el día en que Noé entró en la barca, la gente comía y bebía y se casaba. Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquel momento, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y otro será dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y otra será dejada.
Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. Pero sepan esto, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. Por eso, ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.»
2º Domingo de adviento: Mt 3, 1-12
Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: «Vuélvanse a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!»
Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparen el camino del Señor; ábranle un camino recto.”» La ropa de Juan estaba hecha de pelo de camello, y se la sujetaba al cuerpo con un cinturón de cuero; su comida eran langostas y miel del monte. La gente de Jerusalén y todos los de la región de Judea y de la región cercana al Jordán salían a oírle. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Pero cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: «¡Raza de víboras! ¿Quién les ha dicho a ustedes que van a librarse del terrible castigo que se acerca? Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor, y no presuman diciéndose a sí mismos: “Nosotros somos descendientes de Abraham”; porque les aseguro que incluso a estas piedras Dios puede convertirlas en descendientes de Abraham El hacha ya está lista para cortar los árboles de raíz. Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se hecha al fuego. Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, y que ni siquiera merezco llevarle sus sandalias. Trae su pala en la mano y limpiará el trigo en el granero, pero quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.»
3º Domingo de adviento: Mt 11, 2-11
En aquel tiempo,  Juan, que estaba en la cárcel, tuvo noticias de lo que Cristo estaba haciendo. Entonces envió algunos de sus seguidores a que le preguntaran si él era de veras el que había de venir, o si debían esperar a otro. Jesús les contestó «Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y dichoso aquel que no encuentre en mí motivo de tropiezo!»
Cuando ellos se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo: «¿Qué salieron ustedes a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Ustedes saben que los que visten lujosamente están en las casas de los reyes. En fin, ¿a qué salieron? ¿A ver a un profeta? Sí, de veras, y a uno que es mucho  más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que te prepare el camino.” Les aseguro que, entre todos los hombres, ninguno ha sido más grande que Juan el Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
4º Domingo de adviento: Mt 1, 18-24
El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará  así porque salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Meditation... Mount fuji...


Mount Fuji
“When I open my window every morning,
I see Mount Fuji.”
We are glad to know it. Perhaps we even feel gently jealous of the Japanese sage who, just on opening the window of his own house in the morning can enjoy the view, at once artistic and sacred, of the perfect mountain in its snowy cone; a mountain pregnant with tradition and feeling, symbol of a nation and a people, of a faith and an effort to rise from an earthly basis to a vertex in the clouds near the highest heavens. Mount Fuji, image and inspiration of the Japanese people and of all those who with them appreciate their values and delve in their spirituality. Its view every dawn from one’s own home consecrates, no doubt, and ennobles the rest of the day with the pointed reminder of the eternal goal that awaits one while it guides our steps day by day in grateful pilgrimage. Happy indeed the man or woman who begins the day at the feet of the sacred triangle of Mount Fuji against the rising sun.
Things change a little when we come to know that the Japanese sage who uttered those words lived very fat away from Mount Fuji; indeed he lived in another one of Japan’s many islands from where no land could be seen even in the far horizon, and, what is worse, his house was situated in the midst of a little village and its crowded streets, where the only thing he could see on opening his window in the morning was the wall of his neighbour’s house with its off-colour paint and its weather stains in desolate condition. To top it all, our good man had never left his village and had never in his life seen Mount Fuji, which he only knew through pictures and poems as a remote name, a symbol, a fantasy. Whence, then, his proud claim to see Mount Fuji from his window? Was it presumption? Was it wishful thinking? Was it poetic license? Was it a dream?
It was something simpler and deeper at the same time. The sage had learned to value ordinary life in its true worth, to take every passing incident as a manifestation of life itself, to discover nobility in the commonplace and beauty in homeliness, to know that every word is a message and every face a revelation, to see the whole of creation in a blade of grass, and Mount Fuji in a mud wall. He had found the sacred meaning of existence, the soul of the universe, the unity of the cosmos. He had no need to live on a sacred mountain or in a solitary cave. No need of images or recitations. No need of scriptures or rites. He had gone through all that with due reverence and devotion, and that had brought him in due time of effort and grace to the direct contemplation of all in all, of heaven on earth, of the divine in the human, of Mount Fuji in the wall across the street. That is how he saw it every morning, and he blessed his day with the far and close memory of sublime spirit in humble matter. The eyes of faith see redemption in every event, and grace in every gesture. That was the secret of the remote worshipper of sacred Mount Fuji.
And this is the secret of the ennobling of the soul in the midst of daily routine. The contemplation of Mount Fuji every day on opening the window…, wherever that window may be. The cult of the ordinary. The novelty of repetition. The surprise of boredom. The inner and true reconciliation with things as they are and with life as it is, joy in the present without waiting for success in the future. Greetings to the wall in front without envying the neighbours of Mount Fuji. To open the morning with that attitude in one’s soul is the best way to set the day on its course of joy.
I even suspect that the neighbours of Mount Fuji who see it directly from their homes every day at any time, little by little get used to it, ignore it, and cease to see it. The distant sage is better off: he keeps on guessing the beauty of the mountain because he has never seen it. This is the best definition of faith.

Meditación: El monte Fuji... catequistas

El monte Fuji
“Al abrir mi ventana todas las mañanas,
Veo el monte Fuji.
Nos alegramos mucho. Quizá envidiamos también al sabio japonés que nada más con abrir la ventana de su casa por la mañana puede disfrutar de la vista, a un tiempo artística y sagrada, del monte perfecto en su cono de nieve, cargado de tradición y de sentimiento, símbolo de un pueblo, de una fe, por un esfuerzo por elevarse desde una base terrestre hasta un vértice de nubes en contacto con el mismo cielo. Una vista así cada mañana consagra y eleva el resto del día con el recuerdo gráfico y emotivo del destino eterno que nos espera y al que nos acercamos día a día en peregrinación agradecida. Feliz el hombre que comienza el día ante el triángulo sagrado del monte Fuji.
La cosa cambia un poco cuando nos enteramos de que el sabio japonés que pronunció esas palabras vivía muy lejos del monte Fuji, de hecho, vivía en otra isla del Japón desde donde ni siquiera en el horizonte se divisaba tierra alguna, y además su casa estaba en un pueblecito pequeño de casas apiladas donde lo único que veía al abrir la ventana por la mañana era la pared del vecino con su color deslucido y sus manchas de tiempo. Para el colmo, el buen hombre nunca había salido de su pueblo y nunca había visto el monte Fuji en su vida, y solo lo conocía a través de poemas y pinturas, como un nombre, un símbolo, una imaginación. ¿A qué venía pues, el decir que veía el monte Fuji desde su ventana? ¿Era presunción? ¿Era deseo objetivado? ¿Era licencia poética¿ ¿Era nostalgia? ¿Era sueño?
Era algo más sencillo y más profundo al mismo tiempo. El sabio había aprendido a valorar la vida ordinaria, a tomar cualquier incidente como manifestación de la vida, a descubrir nobleza en lo vulgar  y belleza en lo trivial, a saber que cada palabra es mensaje y cada rostro revelación, a ver la creación entera en una hoja de hierba, y el monte Fuji en una pared de barro. Había encontrado el sentido sagrado de la existencia, el alma del universo, la unidad del cosmos. No necesitaba vivir en un monte sagrado o una gruta solitaria. No necesitaba imágenes ni paisajes. No necesitaba escrituras ni ritos. Por todo ello había pasado con devoción y respeto, y todo ello lo había llevado a la contemplación directa de todo en todo, del cielo en la tierra, de lo divino en lo humano, del monte Fuji en la pared de enfrente. Así lo veía todas las mañanas y bendecía su día con la presencia remota pero cercana del espíritu en la materia. Ojos de fe que ven redención en cada suceso y gracia en cada gesto. Ese era el secreto del escondido adorador del monte Fuji.
Ese es el secreto de la elevación del alma en medio de la rutina diaria. La contemplación del monte Fuji cada mañana al abrir la ventana. El culto de lo cotidiano. La novedad de lo repetido. La sorpresa de lo aburrido. La reconciliación con las cosas tal como son y con la vida tal como es. El gozo del presente sin esperar a triunfos de futuro. El saludo a la pared de enfrente sin envidiar a los vecinos del Fuji. Esa actitud cada mañana es la más apropiada para vivir bien el día.
Yo incluso sospecho que los vecinos del Fuji que lo ven en realidad desde sus casas a cualquier hora, acaban por acostumbrarse, aburrirse y dejar de mirarlo. Más vale el sabio lejano que sigue adivinándolo porque nunca lo ha visto. Eso es fe.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Adviento... prepárate


El adviento es la celebración de la espera y manifestación de Cristo, recordando su venida en medio de nosotros.
Aunque históricamente este ciclo nace independientemente de la fiesta de Pascua, está englobado en el único ciclo, en el único misterio de Cristo.
Tiene con el ciclo Pascual una cierta semejanza: la preparación (Adviento), la celebración (Navidad- Epifanía), la prolongación en el tiempo de Navidad con sus particulares conmemoraciones hasta el Bautismo de Jesús.

 
 

jueves, 14 de noviembre de 2013

La señal de la Cruz... dibujos para la catequesis

SEÑAL DE LA CRUZ


La Señal de la Cruz es un símbolo cristiano que se hace de cierta forma para demostrar la unidad en la fe de la Iglesia. Por eso todos los católicos lo hacemos de la misma forma, con la mano derecha y de izquierda a derecha.
Con la mano derecha se traza la cruz en nuestro cuerpo nombrando a la Santísima Trinidad.
1º: Llevamos nuestra mano derecha hasta la frente y decimos: “En nombre del Padre”
2º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro pecho y decimos: “del Hijo”
3º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro hombro izquierdo  y decimos: “y del Espíritu”
4º: Llevamos nuestra mano derecha hasta nuestro hombro derecho y decimos: “Santo”
5º: Al terminar decimos: “Amén”. Mientras lo decimos podemos llevar nuestra mano derecha al pecho, o llevarla a la boca y hacer sobre ella una pequeña cruz con el dedo pulgar y el índice.

martes, 12 de noviembre de 2013

San Martín de Porres

SAN MARTÍN DE PORRES



















  
Fiesta: 3 de noviembre
Martín nació en Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579. Era hijo de un ilustre hombre Español y de una mulata. Martín era mulato. Junto con su hermana Juana, fue educado por su madre con todas sus limitaciones, hasta que su padre los reconoció como hijos de él, y los llevó a Guayaquil (Ecuador) para darles una buena educación.
Martín regresó a Lima, cuando a su padre lo nombraron gobernador de Panamá. Trabajó como barbero, dentista y sanador. Con lo que ganaba ayudaba a los más pobres.
Conoció en Lima a los Padres Dominicos y pidió la admisión al convento, y fue aceptado en el estrato más pobre, y se encargaba de las labores que nadie quería. Llenó de pobres el convento, la casa de su hermana y el hospital, porque les daba de comer, los curaba, los asistía y hasta hacía milagros. También era amigo de los animales. Tenía el don de la bilocación, es decir, de estar en dos lugares al mismo tiempo. Era un hombre de mucha oración, muchas veces se lo vio en estado de éxtasis elevado del suelo.   
Murió enfermo el 3 de noviembre de 1639 en Lima.

Las obras de Misericordia

LAS OBRAS DE MISERICORDIA



«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver». Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?». Y el Rey les responderá: «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo». Mt 25, 31-40


Otra obra de misericordia es dar sepultura a los muertos.

Catecismo de la Iglesia Católica nº 2447:
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (...) Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25,31-46).

Los 10 Mandamientos

LOS DIEZ MANDAMIENTOS


 1. "No tendrás otros dioses fuera de mí" (Ex 20, 3)

  2. "No pronuncien el nombre de Dios en falso" (Ex 20, 7 )

  3. "Recuerda el día del sábado para santificarlo" (Ex 20, 8)

  4. "Honra a tu padre y a tu madre" (Ex 20, 12)

  5. "No matarás" (Ex 20, 13)

  6. "No cometerás adulterio" (Ex 20, 14)

  7. "No robarás" (Ex 20, 15)

  8. "No darás testimonio falso contra tu prójimo" (Ex 20, 16)

  9. 10 "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo" (Ex 20, 17)

Dones del Espíritu Santo

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Los DONES del Espíritu Santo son 7:
-Sabiduría: nos hace ver todas las cosas a través de Dios y nos impulsa a buscarlo sobre todas las cosas.
-Entendimiento: nos ayuda a comprender la Palabra de Dios y los misterios de la fe.
-Consejo: nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.
-Fortaleza: nos alienta continuamente y nos ayuda a superar con fe las dificultades.
-Ciencia: para conocer rectamente las cosas creadas por Dios.
-Piedad: nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.
-Temor de Dios: nos induce a huir de las ocasiones de pecado para elegir siempre agradar a Dios.

Los Sacramentos

LOS SACRAMENTOS


Los sacramentos fueron instituidos por Cristo. Son signos sagrados visibles de realidades invisibles en los que los cristianos podemos experimentar la presencia de Dios que sana, perdona, alimenta, fortalece y capacita para amar, ya que en ellos actúa la gracia de Dios.
Los sacramentos de la Iglesia son 7:
-Sacramentos de iniciación:
1. Bautismo: Nos une a Jesucristo. Nos introduce en su muerte salvífica en la cruz, y por ello nos libera del poder del pecado original y de todos los pecados personales, y nos permite resucitar con él a una vida sin fin. En el bautismo nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, en hermanos y hermanas de nuestro Salvador e Hijo de Dios.
2. Confirmación: Después del bautismo, aquel que elige libremente por una vida como hijo de Dios, pide el don del Espíritu Santo que da la fuerza para ser testigo del amor y del poder de Dios con palabras y obras. Quien se confirma se transforma en un miembro pleno y responsable de la Iglesia Católica.
3. Comunión: En este sacramento Jesús se entrega a sí mismo por nosotros en su Cuerpo y Sangre, para que también nosotros nos entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada Comunión y a su único Cuerpo que es la Iglesia.
Cada Sagrada Comunión nos une más íntimamente con Cristo, nos convierte en un miembro vivo de su Cuerpo, nos renueva las gracias que hemos recibido en el bautismo y en la confirmación, y nos fortalece en la lucha contra el pecado.
-Sacramentos de curación:
4. Reconciliación o penitencia: Es el sacramento que nos permite reconciliarnos continuamente con Dios cada vez que sentimos que lo hemos ofendido.
5. Unción de los enfermos: Se unge la frente y las manos del enfermo con un óleo sagrado, acompañando todo con las oraciones correspondientes, esto para otorgar consuelo, paz, y ánimo al enfermo, y para unirlo de un modo íntimo con Cristo.
-Sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión:
6. Orden Sagrado: Mediante este sacramento el sacerdote recibe como don del Espíritu Santo una fuerza particular y una misión a favor de sus hermanos en la fe.
7. Matrimonio: Sólo tiene lugar cuando un hombre y una mujer libremente quieren vivir juntos el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios. Se lleva a cabo mediante una promesa hecha ante Dios y ante la Iglesia que es aceptada y sellada por Dios.

CRISTO REY
























La solemnidad de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, es una fiesta que siempre cierra el Año Litúrgico en el que se fue meditando sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. Siempre se celebra el quinto domingo antes de la fiesta de navidad del 25 de diciembre.
Fue el papa Pío XI quien, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad para cerrar el tiempo ordinario del calendario litúrgico. El objetivo de esta fiesta es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Lo confesamos supremo Señor del cielo y de la tierra, de la Iglesia y de nuestras almas.
Del Evangelio según san Juan:
“Jesús le contesto [a Pilato]: –Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, tendría gente a mi servicio que pelearía para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Le preguntó entonces Pilato: –¿Así que tú eres rey?
Jesús le contestó: –Tú lo has dicho: soy rey. Yo nací y vine al mundo para decir lo que es la verdad. Y todos los que pertenecen a la verdad, me escuchan.”

lunes, 11 de noviembre de 2013

10 CLAVES PARA EDUCAR A SU HIJ@


1.  EDUQUE SU VOLUNTAD Y SUS SENTIMIENTOS


La misión es 
prepararlos para que enfrenten la vida, no para que satisfagan sus caprichos

 2. QUE APRENDA A RENUNCIAR, OIR UN “NO“, DE VEZ EN CUANDO 

* Si no aprende a decir “no” a lo permitido, no podrá decir “no” a lo prohibido.

El exceso de mimo o el exceso de censura, causan inseguridad


 3. LA IRA ES NOCIVA: 

* A veces decimos palabras que lastiman: "no sirves para nada", “qué vergüenza me das“...

* PiensE antes de hablar y reflexionE después de actuar.

* Un corazón herido TIENE cicatrices


 4. UN SECRETO HAY QUE RESPETARLO:
 
Hay que ser discreto Y guardar UN secreto contado.
La confianza, una vez perdida, difícilmente se recupera.
Mientras sU HIJ@ confíe en USTED, tendrá una luz que la ilumine.
 
 5. SU HIJ@ BUSCA EJEMPLO, NO SERMÓNES:
 
 
 
no podemos exigir cualidades que no tenemos o no queremos
Cuidando nuestras acciones, Formamos la moral del NIÑ@.
¿Le gustaría que SU HIJ@ haga lo que USTED ESTÁ haciendo?
 
 6. SU MISIÓN ES ORIENTAR, ACLARAR, INCENTIVAR
 
 SI CUMPLE SU MISIÓN ESTÁ DANDO la oportunidad a SU HIJ@ DE afirmarse EN su vida.
El amor que SU HIJ@ reciba DE USTED, es un seguro de vida que GARANTIZA paz y equilibrio.

 7. DESAHOGARSE ES UNA NECESIDAD PSICOLÓGICA

 
su HIJ@ TIENE TENDENCIA A SENTIRSE agobiado… Necesita hablar.
HAY QUE escuchar con paciencia, aunque hable con agresividad…  DEJARLO decir lo que siente, lo calmará, Entonces  será el MOMENTO DE razonar.

8. SABER ESCUCHAR ES UNA VIRTUD
 
Antes de contradecir, Escuche y Analice; después hable.
Cuando RESPONDE PRECIPITADAMENTE, puede cometer una injusticia, interpretar mal...
Eso suscita rebeldía.

9. ¡DIALOGO CON TIEMPO!

 
Tal vez su HIJ@ DIGA TONTERÍAS, pero DEBE ESCUCHARLO…  A nadie le gusta QUE LO “FRENEN”...
El tiempo NO OFRECE “SOLUCIONES” o “la verdad”, sino SÓLO empatía y punto de vista.
su hij@ no es un rival a combatir, sino un amigo a conquistar… eso requiere de tiempo  

10. CUANDO CONSEJOS…
Que sean dosificados...
SIN EXAGERAR, PUES eso irrita…

QUE SEAN útiles, QUE NO SIEMPRE son LOS MÁS AGRADABLES…
sugiera, no imponga.

 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Dibujos para la Catequesis

SAN SIMÓN APÓSTOL (El Zelote)

Fiesta: 28 de octubre
























Este santo vivió en Israel en la misma época que Jesús, fue uno de sus discípulos, y el mismo Jesús lo eligió para estar dentro del grupo de los doce apóstoles.
Simón pertenecía a un grupo formado en Israel en el que se hacían llamar los “zelotes”. Su fin era trabajar duramente contra la invasión romana en su país. Sin embargo, al seguir a Jesús, la escucha de su palabra le hizo descubrir la universalidad del amor de Dios.
A san Simón se lo celebra junto al apóstol san Judas Tadeo, porque la tradición cuenta que los dos iban siempre juntos en su rico y fecundo apostolado.
Se dice que Simón sucedió a Santiago el menor en el gobierno de la comunidad cristiana de Jerusalén, y los armenios sostienen que además fue él quien difundió el Evangelio en sus tierras, y que allí sufrió el martirio.
Usualmente se lo representa con una sierra.

VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO

24/03/2014 - VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO Conferencias de José Antonio Pagola Video VOLVER A J...