viernes, 21 de febrero de 2014

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR Y EXPLICACIÓN DE LA PARÁBOLA




Parábola del sembrador (Lc 8, 5-8)

«El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno».



Explicación de la parábola del sembrador (Lc 8, 11-15)
La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.

miércoles, 19 de febrero de 2014

CREDO DE NICEA-CONSTANTINOPLA

El credo resume los principios básicos de la fe de la Iglesia de una manera relativamente sencilla, con la intención de dar a los fieles un recurso para memorizarlos y proclamarlos sin errores.
En el Concilio de Nicea del año 325 la Iglesia sintió la necesidad de establecer claramente todo aquello en lo que debe creer cualquier bautizado, y de poner un freno a todos los errores que se divulgaban sobre la fe, por eso surgió el credo.  Luego, en el Concilio de Constantinopla, en el año 381 se hicieron ligeras modificaciones a ese credo y surgió el CREDO de NICEA-CONSTANTINOPLA.
 

CREDO DE NICEA-CONSTANTINOPLA
 

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz.
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo; y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las escrituras,
Y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

jueves, 13 de febrero de 2014

Salmo 13 – "¡Héme aquí, Señor!

                 
“El Señor observa desde el cielo a los hijos de Adán,
Para ver si hay alguno sensato que busque a Dios.
Todos se extravían igualmente obstinados,
No hay uno que obre bien, ni uno solo.”
Me siento movido, Señor, por esa imagen tuya en que miras desde el cielo a los hombres que has creado, y no encuentras ni uno solo que te busque de corazón. Adivino tu desilusión y tu tristeza. Parece que andas buscando a alguien de quien puedas fiarte, alguien a quien puedas llamar para encargarle tu trabajo entre los hombres. La humanidad sigue desvariada sin ti, y tú quieres tener al menos algunos hombres que te sirvan de mensajeros, de profetas, de agentes de tu gracia que recuerden a los hombres que los amas, que repitan tus promesas  y proclamen tu ley. Andas mirando por toda la tierra, y no encuentras a nadie.
Una vez dijiste en voz alta cerca de donde pudiera oírte Isaías: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de mi parte? Y él contestó espontáneamente: ¡Aquí estoy, Señor, envíame.” Y tú al instante le diste la orde, “Ve y dile a mi pueblo…”.
Una vez dijiste en voz alta cerca de donde pudiera oírte Isaías: “¿A
Yo no soy Isaías, Señor; pero yo te amo, siento celo por tu gloria, y ahora acabo de oír tus palabras. Las tomo como una invitación personal que me haces a mí, doy un paso al frente, y me ofrezco al trabajo. “Aquí estoy, Señor; envíame.” Yo no soy digno, no puedo hacer mucho, no valgo para nada; pero tú buscas voluntarios, y yo me apunto. Tu poder suplirá mi pequeñez.
Tú has mirado hacia abajo desde el cielo, y yo he mirado hacia arriba desde la tierra: y nuestros ojos se han encontrado. Feliz momento en mi vida mortal. Mi misión ha comenzado.
¡Heme aquí, Señor!

Meditation Feet on a snake

Feet on a snake
To put feet on a snake.
(Zen saying)
That is what we all do. We feel pity on the snake and its lame walk of convulsive contortions on dusty ground, and we set ourselves to the humanitarian task of fitting little feet on to its body so that it may step on the floor as any well-behaved animal. See the poor little thing, how it squirms in the dust! Let us get it out of its misery with the generous gesture of the kind-hearted benefactor. You’ll see how grateful it feels when it tries the new displacement system. It will be a joy to see it tread nimbly on its feet in rhythmical pattern. A truly good deed. We can feel proud of it.
That is what we all do. Adding feet to the snake. Complicating what was simple in itself, putting questions when keeping quiet was the best understanding, searching for explanations when the facts spoke for themselves. Feet on the snake. Forced understanding, intricate methods, twisted logic. We try to be wiser than nature, and submit to logic what was matter for contemplation. Uniformity in all. Let all walk alike. Let all walk as we walk, which is, of course, the best way of walking. We pretend to bring everything under measure, reason, and number. Let everything adjust itself to our way of thinking; let all animals walk on feet. That will be the way for all to understand one another at last.
That will be the way for us never to understand one another. Poor snake! See the trouble it is getting into with its fashionable feet! It is not getting into step. For the snake it was so simple to slide effortlessly on the friendly ground, that now it does not know what to do with the awkward jumps of the stumping feet all about the place. The king cobra, which when left to itself could overtake even a strong man at a speed, gets now entangled and trips up in the newly implanted prostheses. Life, that was clear and simple in its direct experience of daily events, becomes now an impossible tangle, a riddle and a mess when we pretend to elucidate it with sophisticated premises from uneasy philosophies. Prayer becomes examination of conscience; religion becomes a syllabus; and God is the conclusion of a syllogism. The snake, at the end, cannot walk at all.
Not that reason is not to be used. Only that it has not to be abused. It is to be used to respect the nature of each being, the crawling of the snake, the intimacy of life, the mystery of God. It has not to be used to impose mathematical patterns on the flights of the spirit. Excessive reasoning drowns out feelings, puts out fervor, dries away devotion. The mind’s lucubrations can hinder the feet’s movements. The snake walks better on its sturdy scales, slippery and intertwined to tackle any ground, than on artificial feet it has no use for. Let us allow it to walk its own way.
Why is it we don’t walk properly? Why is it we do not advance in life, do not progress in the spirit, do not reach, in our well-meant efforts, the goals we had meant and were sure to reach? Because we have fixed feet on the snake. Because we have complicated what was plain, have darkened what was clear, have blurred what was distinct, and thus have removed beyond reach what of itself was always close at hand. We have lost the spontaneous innocence of our natural walk. And we are in a mess.
No feet for the snake.

VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO

24/03/2014 - VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO Conferencias de José Antonio Pagola Video VOLVER A J...