sábado, 28 de febrero de 2015

Meditación. El Rostro

Rostro
El rostro del anciano es la historia de su vida. Autobiografía impresa. Sus arrugas se pueden leer como las líneas de un libro. Enciclopedia de gozo y de dolor. ¿Qué me está diciendo mi propia historia?
Hay quejas en nuestro ceño, en nuestra tensión, en nuestra palidez; pero luego también hay felicidad y dulzura en nuestros labios, en nuestra sonrisa, en un beso. Hay paz y reconciliación con una larga vida vivida en toda su intensidad y su profundidad. La vida humana es el mayor tesoro sobre la tierra. Memorias de amor y ternura, de familia y amigos, de días buenos y malos, y todo eso se acepta ahora como experiencia, como realidad, como historia. Reflejo de un vida entera y de una larga experiencia. Exposición permanente de años pasados, y meses y horas. Museo de una vida. Si sabemos cómo mirar a un anciano, cómo leer su vida en las líneas de su rostro, aprenderemos todas las lecciones fundamentales de la vida, y cada generación podrá entrenar a la siguiente en la práctica de la vida.
Piensa desde ahora cómo querrás que sea tu rostro cuando llegues a viejo. Modélalo de tal manera que refleje paz y alegría y amor. Ese es tu mejor tesoro y será tu mejor herencia. Cuídala bien.

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