domingo, 5 de abril de 2015

Meditacion uno

El peregrino vuelve de peregrinación del santuario del Buda y les cuenta a todos sus experiencias. El sabio que le escucha le dice: Debes de tener unos hombros muy fuertes. - ¿Por qué? – Porque veo que todavía llevas a Buda cargado sobre tus hombros.
El discípulo le pregunta al maestro: - “¿Qué es la iluminación?” y éste le contesta: “Lo sabrás cuando llegues a la liberación interior.” Luego va y le pregunta a otro maestro: “¿Qué es la liberación interior?” Y le contesta: “Lo sabrás cuando llegues a la iluminación.” Los dos maestros se habían conchabado, claro.
Pregunta al primer maestro: ¿Dónde he de buscar la iluminación?
Respuesta: En el norte… o en el sur.
Pregunta al segundo maestro: ¿Dónde he de buscar la iluminación?
Respuesta: En el este… o en el oeste.
También éstos estaban conchabados.
Pregunta: ¿Cuál es la primera lección de la iluminación?
Respuesta: XYZ
¿Y la última?
ABC
La tortuga sagrada aparece sólo una vez cada 500 años. El maestro, que siempre dice la verdad, dice que la ha visto cuatro veces.
Tras una larga búsqueda el peregrino llega a la presencia de la Diosa de la Verdad. Es una anciana fea y desdentada. El peregrino la saluda, le va haciendo todas las preguntas que tenía preparadas, y la diosa le da siempre la respuesta exacta y verdadera. Al final le pregunta: “¿Qué mensaje queréis que les comunique a los hombres de vuestra propia boca?” Y la Diosa de la Verdad contesta sonriendo desde su desdentada boca: “Decidles que soy joven y hermosa.”
Los dioses les dieron a los hombres la imagen de la Diosa de la Verdad en una bella porcelana. Pero se les cayó y se rompió. Desde entonces ya sólo posee cada uno un trocito de ella. Y cada uno se cree que lo que él tiene es todo.

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