jueves, 26 de mayo de 2016

Oración al Espíritu Santo....


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO - Cardenal Verdier

 

Oración al Espíritu Santo
Cardenal Verdier
Oh Espíritu Santo,
amor del Padre y del Hijo,
inspírame siempre lo que debo pensar,
lo que debo decir, cómo decirlo,
cómo debo actuar, lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia santificación.
Espíritu Santo,
dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar,
y perfección al acabar.

martes, 17 de mayo de 2016

Semilla que da fruto... (Acta de los mártires)

Año: 203
Lugar: Un circo en Cartago.
Personas: Dos amigas Perpetua es casada tiene un hijo, ella tiene 20 años
                 Felicidad es su sirvienta.
Perpetua escribe: "Fuimos pasadas a la prisión de Cartago. Estaba espantada, pues nunca me había encontrado en semejantes tinieblas. Penoso día. Hacía calor aplastante a causa de la muchedumbre de prisioneros. Además los soldados nos arracaban nuestro dinero. Por último, me atormentaba la inquietud que causaba mi hijo..."

Y llegó y abandonando su prisión las dirigieron hacia el Anfiteatro.
La primera, Perpetua, fue lanzada al aire por el toro. Cayó sentada. Además pudo enderezarse, notó que estaba desgarrada su túnica a un costado.
De inmediato la recogió para ocultar sus piernas y pudo levantarse. En ese momento divisó  a Felicidad que estaba destrozada. Se acercó a ella, pidiéndole la mano y la ayudo a enderezarse. Al verlas a las dos de pie el Pueblo pidió que salieran, pero de nuevo el pueblo pidió que las trajesen de nuevo ya que querían que las dos heridas era acuchilladas. Las mártires, por su propia iniciativa, se levantaron y fueron a un sitio. Primero se dieron un beso de paz, y se quedaron quietas.
Perpetua, herida de un cuchillazo entre las costillas, dio un gran grito. Pero cojgió la mano temblorosa del verdugo y la dirigió a su cuello. Tal vez una mujer así no podía ser muerta de otra manera: era necesario que quisiese morir.

"Dichosos ustedes cuando les insulten y persigan" (Jesús)




viernes, 13 de mayo de 2016

Convivencia para LA CONFIRMACIÓN Por Omar Mantilla

Presento una Convivencia que forma parte de la preparación para la celebración del Sacramento de Confirmación.
Todos las actividades pueden cambiarse de acuerdo a la realidad, objetivos y experiencia del catequista.
Esta convivencia sigue el esquema del P. Eduardo Levy sj.

Destinatarios: Por lo general son jóvenes de 15 años en adelante, para mayores sin duda será otro objetivo.

Objetivo :Vivir una experiencia de fe y de vida, en comunidad para reforzar y experimentar la venida del Espíritu Santo en el Sacramento de la Confirmación, con los jóvenes de nuestra Parroquia.

Método: VER - JUZGAR - ACTUAR - CELEBRAR
Indicaciones: 1.- Se debe tener listos los materiales con antelación, así como el lugar en donde se realizará la convivencia.
2.- El objetivo y el desarrollo de la convivencia debe estar claro para todo el equipo de animación.
3.- El equipo de animación debe ser preferentemente los mismos catequistas que participaron durante la preparación, se puede invitar a padres de familia.
4.-Preparar a los jóvenes unas dos sesiones en lo siguiente: a) Formación de equipos, con un símbolo que refleje un don del Espíritu Santo, con un coordinador.
b) El refrigerio, ya que en cada equipo se compartirá. (esto no es para competir, sino para compartir)
c) Se enviará una carta a los padres de familia o tutores en la que se detalle el objetivo de la convivencia y se le pedirá que escojan luego de discernir en familia un objeto, juguete, etc. que tenga un valor para ellos y los enviará con una carta expresando su sentir ante este magno acontecimiento.
d) Se solicitará la contribución económica para los gastos que son: transporte, alimentación, materiales, renta del lugar, varios. (Es recomendable al final enviar por parte del catequista un resumen de gastos a los padres de familia, pero no es obligatorio).

 REALIZACION DEL ENCUENTRO
HORARIO

9: 00           Llegada
9:30           Acto inicial
10:10          Cartas
10:30          Descanso - Refrigerio ( Rápida formación de equipos, y compartir )
11:10          Conferencia
12:00          Trabajo en equipos "Búsqueda de los dones del Espíritu Santo"

12:40          Construcción de altar al Espíritu Santo con los dones encontrados.
13:30          Almuerzo
14:30          Audiovisual "La Opción"
15:00          Lectura de los visto y Oído
                    escenificaciones
16:00           Oración Final ( dirigida)
17: 00          Salida.

9:00 Llegada
El catequista debe tener todo preparado: lista de los jóvenes participantes, materiales, una tabla para asentar la lista, un pito, un reloj para guiarse. etc.
Saluda alegremente y con seriedad les da indicaciones generales: Dónde están los patios, la capilla, los baños. Luego les invita a entrar al salón, o ya dentro  de el:
DINAMICA DE INTEGRACIÓN: "Engranajes"
Se invita a formar los equipos cada uno en círculo (los equipos ya estaban preparados)
Les invitamos a moverse tomados de las manos equipo a) a la izquierda b) equipo b a la derecha y así mientras suena una música instrumental.... a la medida que se van moviendo las ruedas, el catequista les dice: "Nadie es Cristiano sin los demás", sigan moviéndose, despacio, les recuerdo que todo lo que aquí hagan será contabilizado en el marcador que esta allí, en la pared. Ahora...Piensen Como una rueda de engranaje.. si gira una rueda arrastra a las otras... si una rueda se bloquea, todo el engranaje se detiene. sigan moviéndose, despacio... Les cuento lo que san Pablo escribió:  "Nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo y dependemos unos de otros" (Rom 12,5) . Ahora miren a sus compañeros, y piensen " Nosotros juntos unidos a Dios construimos un mundo mejor..." Ahora sentados... les entrego esta pequeña hoja en donde colocaran una X al lado de las palabras que corresponden a tu comportamiento:
HOJA 1
¿Cómo eres con los amigos?
Tímido ...........
Dominante y agresivo ...........
Simpático ..........
Me estiman y quieren .........
No me toman en cuenta ...............
Generoso ...........
¿Cómo eres en tu colegio?
Estudioso y aplicado .............
Vago y ocioso ..............
Me aprecian .................
Feliz, me gusta ir ................
Creen que valgo poco...........
Miedoso ...............
¿Cómo eres en casa?
No me comprenden .............
Estoy bien, contento ...........
Se fijan en todo lo que hago ............
Me estiman y me quieren ...............
Mal genio ...............
No sirvo para nada .............

9:30 ACTO INCIAL
Se los lleva a la capilla, o aun lugar que se preste para la oración.
Debe estar ya decorado de ante mano con: velas y los siguientes gráficos




Ya en actitud de oración les preguntamos: ¿Qué cosa te gustaría mejorar en tu vida? Por qué?
Sí todo va mejorar. "El Reino de Dios está cerca", dijo Jesús. Pero el Reino de Dios no se impone con la fuerza de las armas, sino con el trabajo, el sacrificio, el amor, la generosidad.
Evangelio de San Mateo 13, 31-32
Pero poco a poco el reino de Dios crece en el mundo: en las personas, en las familias, en los grupos.
Jesús nos ha dado un compañero que trabaja a nuestro lado:
"Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre ustedes y serán mis testigos" Hechos 1, 8

Aquí les decimos: El Espíritu Santo es Dios. Es la fuerza divina que nos mueve y nos ayuda a trabajar por el Reino de Dios.
El Espíritu Santo es el compañero de nuestra vida
Todo lo que es bueno, todo lo que es verdadero y justo, lo recibimos de nuestro amigo divino que es el Espíritu Santo.
Oración final
El Espíritu Santo haz crecer el Reino de Dios en el mundo entero y también en mi corazón, en mi familia, en mis amigos. Amén.

10:10 CARTAS: Las  CARTAS hacen sentir la presencia y el amor de los papás: Son un riego de amor para que florezca el amor ( Se pide previamente que los padres envíen una carta para el día de la convivencia con el  tema "En tu Confirmación te quiero decir que..."  se entrega al catequista en sobre cerrado).
10:30          Descanso - Refrigerio ( Rápida formación de equipos, y compartir )
Se comparte en los grupos el refrigerio preparado.
11:10          Conferencia
Les explicamos que este es un momento muy importante y que debemos estar atentos ya que de esto vamos a realizar un trabajo.

Con las imágenes ya impresas a color les decimos:

¿Sabes que es esto? es un robot, y qué es? si es una máquina muy buena en forma de hombre y que puede realizar las cosas más difíciles. Qué más puede hacer un robot? (Dicen varias)
y que es lo único que no sabe hacer?  "AMAR" ¿ porqué?, saben? si, porque no tiene espíritu. Es solamente un ser material, una máquina. Para amar ¿qué se necesita?´, muy bien sentimientos eso solo lo tenemos los humanos.
Ahora miren esto:
¿Qué es? una rosa del jardín abre poco a poco su capullo. Luego saldrán los pétalos, se formara la flor y llenará el aire de perfume.
En mi corazón esta la semilla de Dios, yo quiero que brote y florezca y así llene de perfume mi vida.

Y quién es este? saben? Superman y cuáles son sus poderes?

Escapa de los peligros
Vence en todas las peleas
Nadie puede matarlo
Tiene Super poderes.... ¿Qué problemas o dificultades tienen los muchachos o muchachas de tu edad?.


Finalmente vamos a ver este gráfico...

¿Qué piensas de esto?
¿Es real?
¿Por qué no hay paz en  el mundo?
¿Por qué pelean y se odian las naciones, las familias, las personas?
¿Qué le falta para tener paz comprensión y amor entre todos?

FRENTE A ESTOS GRAFICOS:

Frente al ROBOT

La imagen de un joven:
y decimos: Nosotros no somos, robot sino "hijos de Dios"
capaces de amr como Jesús nos enseño.
El Espíritu Santo es:
Fuerza, luz para hacernos crecer como cristianos verdaderos. El Espíritu Santo nos guía para hacer el bien y amr.
"El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones, él revela su presencia" (San Pablo).

Frente al a la FLOR:

Un joven confirmado,  y decimos:

Como un capullo llega a ser flor, así nuestra vida es transformada por Dios: "Yo pondré en ustedes un espíritu nuevo".

El Bautismo es el comienzo de una vida nueva. El Espíritu Santo le hace crecer como una flor.

En la Confirmación el Obispo te hace la señal de la cruz sobre la frente.
Ahora Jesucristo cuenta contigo:
"Nosotros somos el perfume de Cristo" (San Pablo)
El Espíritu Santo cambia nuestras vidas

Frente a la imagen de Padre con hijo muerto ponemos a Jesús, y decimos:

La verdadera paz viene de Dios
Esa paz la da Dios a todos aquellos que cumplen las enseñanzas de Jesús

"Yo les doy mi paz van a  tener que sufrir mucho en este mundo para vencer al mal ¡Pero sean valientes! Yo he vencido al mal"
Y nos dijo:

"No los dejaré huerfanos les enviaré al Espíritu Santo"


Los obispos nos dicen: "La paz en la tierra nace del amor al prójimo, y brota de la paz de Cristo...el cual dio su Espíritu de amor a cada hombre" (Vaticano II).


12:00 Búsqueda de los dones del Espíritu Santo

Se reparte la hoja guía,  colocando por todo el patio las 7  lenguas de fuego dibujadas.



jueves, 12 de mayo de 2016

La Civilización de Amor por Omar Mantilla M.

Decía Monseñor Gonzalo López Marañón, que en gloria este: "Atención se trata, ni más ni menos, que de construir la CIVILIZACIÓN DEL AMOR, mediante la práctica de eficaces y buenas acciones: la comunidad como opción pedagógica, la espiritualidad, la formación, la pastoral orgánica. Toda una pedagogía serena y clara, en la que el método es ya el objetivo: impregnarse y llenarse para transformar y transpirar..."

No es un estado en otro estado, ni grupos que viven lejos de la realidad social que les cobija, como algunas sectas que dicen "que no son del mundo" y no hacen ni dicen nada cuando hay injusticias sociales y demás acontecimientos.
Ante eso viene a nosotros los documentos de la Iglesia que son claros, pero que en algunos casos no sean leído ni reflexionado. Nos dicen los obispos: " es una misión" de todos los cristianos y quiere que sea "la expresión auténtica de ls consiencia colectiva de los pueblos".





"Reconoce que el Reino de Dios crece en América Latina entre los pobres y sufrientes".

Es una COSMOVISÓN. Es un estilo nuevo " es la construcción de una nueva sociedad sobre la base de una nueva cultura".

Si no entendemos eso entonces ¿Estamos realmente haciendo Pastoral Juvenil? ¿Qué quiero  con todo esto" ¿Es mi misión la Civilización del Amor? ¿Todo se ha convertido en algo mecánico, que repetimos todos los años?.





jueves, 5 de mayo de 2016

Ante la Muerte... que decimos los Cristianos....


EL CRISTIANO ANTE LA MUERTE

R.P. Pedro Herrasti, S.M.

INTRODUCCIÓN
Vivimos normalmente un determinado número de años, habiendo sufrido, como todo mundo, algunas enfermedades pasajeras. Pero un buen día, descubrimos con pena que tenemos cáncer y ese cuerpo tan fiel, tan duradero, tan útil, se nos empieza a desmoronar irremediablemente. Y después de muchos o pocos cuidados, en un plazo más o menos corto, morimos.
0 bien puede suceder que estando perfectamente sanos, caemos fulminados por un paro cardíaco o perecemos víctimas de un accidente fatal.
Al final, de una manera u otra, TODOS MORIREMOS. Nadie absolutamente escapará de la muerte. Es la realidad más irrefutable del mundo. Desde que somos concebidos en el vientre de nuestra madre, somos por definición, mortales.
La muerte es el trance definitivo de la vida. Ante ella cobra todo su realismo la debilidad e impotencia del hombre. Es un momento sin trampa. Cuando alguien ha muerto, queda el despojo de un difunto: un cadáver.
Esta situación provoca en los familiares y la comunidad cristiana un clima muy complejo. El cuerpo del muerto genera preguntas, cuestiones insoportables. Nos enfrenta ante el sentido de la vida y de todo, causa un dolor agudo ante la separación y el aniquilamiento. Todo el que haya contemplado la dramática inmovilidad de un cadáver no necesita definiciones de diccionario para constatar que la muerte es algo terrible.
Ese ser querido, del que tantos recuerdos tenemos, que entrelazó su vida con la nuestra, es ahora un objeto, una cosa que hay que quitar de en medio, porque a la muerte sigue la descomposición. Hay que enterrarlo. Y después del funeral, al retirarnos de la tumba, vamos pensando con Becquer: ¡Qué solos y tristes se quedan los muertos!".

¿QUÉ ES LA MUERTE?
La definición dada por un diccionario muy en boga es:"La cesación definitiva de la vida". Y define la vida como "el resultado del juego de los órganos, que concurre al desarrollo y conservación del sujeto".
Habrá que reconocer que estas u otras definiciones tanto de la vida como de la muerte, no expresan toda la belleza de la primera y todo el horror de la segunda.
La muerte es trágica. El hombre, que es un ser viviente, se topa con la muerte, que es la contradicción de todo lo que un ser humano anhela: proyectos, futuro, esperanzas, ilusiones, perspectivas y magníficas realidades.

ACTITUD INSTINTIVA ANTE LA MUERTE.
No es de extrañar, pues, el horror a la muerte. Y no tan solo al misterioso momento de la "cesación de la vida", sino tal vez más, al proceso doloroso que nos lleve a la muerte.
Tenemos el maravilloso instinto de conservación que nos hace defender y luchar por la vida. Sabemos que la vida es un don formidable y la humanidad ama la vida, propaga la vida, defiende la vida, prolonga la vida y odia la muerte. En muchos casos luchamos por la vida aunque ésta sea un verdadero infierno.
Si hay personas que en el colmo de la desesperanza recurren al suicidio, lo normal es que no queremos morir y estamos dispuestos a pasar por todos los sufrimientos y a gastar toda nuestra fortuna para curar a un enfermo. Le peleamos a la muerte un ser querido a costa de lo que sea, de vez en cuando hasta en contra de la voluntad del interesado. ¡La vida es la vida!
Gracias a los progresos de la ciencia y la tecnología, podemos ahora recurrir a métodos sensacionales en la lucha contra la muerte.
Ejemplo formidable de ello es el trasplante de órganos, incluido el corazón. Por desgracia, en algunas ocasiones, esa lucha no es en realidad prolongación de la vida, sino de una dolorosa agonía sin sentido. Nos sentimos obligados a sacar del cuerpo del enfermo agonizante, hasta el último latido de un corazón que por sí solo se detendría, totalmente agotado.
Triste espectáculo el ver a nuestros ser querido lleno de tubos por todos lados y rodeado de sofisticados aparatos en una sala de terapia intensiva. No nos resignamos a dejarlo morir.

LA MUERTE DIGNA.
Se plantea ahora la cuestión del derecho a una "muerte digna". Debemos entender por esto el derecho que tiene la persona a decidir por sí misma el tratamiento a su enfermedad. Cuando el cuerpo ya ha cumplido su ciclo normal de vida, no hay obligación de recurrir "a métodos extraordinarios" para prolongar la vida, según lo define la Iglesia. El enfermo tiene derecho de pedir que lo dejen morir en paz.
Puede llegar el momento en que no sea justo mantener artificialmente viva a una persona, a costa de la misma persona. Los sufrimientos de una agonía prolongada por una idea equivocada de lo que es la vida o lo que es la muerte, no tienen sentido.
Pero una cosa es prescindir de aquellos métodos extraordinarios y otra es la de provocar la muerte positivamente, crimen que es llamado eutanasia. Tampoco podemos llamar "muerte digna" al suicidio. Ni estamos obligados a posponer dolorosamente el momento de la muerte, ni podemos provocarla.

¿SABEMOS ALGO DEL MAS ALLÁ?
Desde que el hombre es hombre, ha tenido la intuición de que la vida, de alguna manera, no termina con la muerte. Los más antiguos testimonios arqueológicos de la humanidad son precisamente las tumbas, en las cuales podemos descubrir la idea que las diferentes culturas tenían del más allá.
Del mismo modo, el hombre siempre ha intentado de mil maneras, entrar en contacto con los difuntos. Diversas clases de espiritismo, apariciones, fantasmas, ánimas en pena, han sido un vano y supersticioso intento de trasponer los dinteles de la muerte y saber algo del más allá.
¡Cuántas teorías ha inventado el hombre! ¡Cuántos experimentos ha hecho! Proliferan libros, novelas y revistas desde las más inocentes hasta las más terroríficas, pasando por la ciencia-ficción que aparentando solidez científica, no hace sino descubrir su falsedad.
La realidad es que nuestros esfuerzos por investigar lo que sucede después de la muerte son por demás frustrantes. Podemos decir que todo queda en especulaciones, algunas totalmente equivocadas o fraudulentas, que no explican nada ni consuelan a nadie. No sabemos prácticamente nada.

UNA LUZ EN LAS TINIEBLAS.
Sin embargo nuestro Creador, profundo conocedor de nuestra naturaleza humana, no podía habernos dejado en completas tinieblas acerca de un asunto tan inquietante e importante como es la muerte y lo que sucede en el más allá.
En su inmenso amor por la humanidad, nos envió a Su Hijo Unigénito, su Segunda Persona Divina, como Luz del Mundo.
En Jesucristo Nuestro Señor todas las tinieblas quedan disipadas. Su infinita sabiduría nos ilumina hasta donde Él quiso que viéramos: "Yo soy la Luz del Mundo. Quien me sigue no andará en tinieblas".

SOMOS INMORTALES.
Toda la Sagrada Escritura nos enseña, pero especialmente el Nuevo Testamento nos descubre el sentido de la vida y de la muerte y nos hace atisbar lo que Dios tiene preparado para nosotros en la eternidad.
Lo primero que debería asombrarnos es que Dios, el eterno por antonomasia haya querido compartir nuestra naturaleza humana hasta el grado de sufrir El también la muerte.
Jesucristo no vino a suprimir la muerte sino a morir por nosotros. "Se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Fil.2:8). El misterio de la Cruz nos enseña hasta qué punto el pecado es enemigo de la humanidad ya que se ensañó hasta en la humanidad santísima del Verbo Encarnado.
En su vida pública, el Señor Jesús se refirió de muchas maneras al momento de la muerte y su tremenda importancia.
En aquella ocasión en que los Saduceos, que ni creían en la otra vida, le preguntaron maliciosamente de quién sería una mujer que había tenido siete maridos cuando ésta muriera, Jesús les contestó: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan, Pero los que sean juzgados dignos de entrar al otro mundo y de resucitar de entre los muertos, ya no se casarán. Sepan además que no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles. Y son hijos de Dios, pues El los ha resucitado" (Lc,20:34-36)
Cuando murió su amigo Lázaro, ante la profesión de fe de Marta, el Señor dijo: "Yo soy la Resurrección. El que cree en Mí, aunque muera vivirá. El que vive por la fe en M í, no morirá para siempre" (Jn. l1:25)
Hay que tener en cuenta que cuando Jesucristo habla de la vida, en ocasiones se refiere explícitamente a la vida del cuerpo, que promete será restituida con la resurrección de la carne: "No se asombren de esto: llega la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán mi voz. Los que hicieron el bien, resucitarán para la vida; pero los que obraron el mal, resucitarán para la condenación" (Jn.5:29).
En otras ocasiones, en cambio, se está refiriendo a la Vida de la Gracia o sea a la participación de su propia Vida Divina que nos comunica por amor.
Ejemplo de esto es el sublime discurso del "Pan de Vida "que San Juan nos transcribe en su capítulo sexto: "yo soy el Pan vivo bajado del Cielo; el que coma de este Pan, vivirá para siempre" (Jn.6:51). Y más adelante, en el versículo 54 nos hace esta maravillosa promesa: "El que come mi carne y bebe mi sangre, vive de la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día".

MUERTE Y RESURRECCIÓN.
Así, el cristiano sabe que la muerte no solamente no es el fin, sino que por el contrario es el principio de la verdadera vida, la vida eterna.
En cierta manera, desde que por los Sacramentos gozamos de la Vida Divina en esta tierra, estamos viviendo ya la vida eterna. Nuestro cuerpo tendrá que rendir su tributo a la madre tierra, de la cual salimos, por causa del pecado, pero la Vida Divina de la que ya gozamos, es por definición eterna como eterno es Dios.
Llevamos en nuestro cuerpo la sentencia de muerte debida al pecado, pero nuestra alma ya está en la eternidad y al final, hasta este cuerpo de pecado resucitará para la eternidad. San Pablo (Rom.8:11) lo expresa magníficamente:
"Mas ustedes no son de la carne, sino del Espíritu, pues el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tuviera el Espíritu de Cristo, no sería de Cristo. En cambio, si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo vaya a la muerte a consecuencia del pecado, el espíritu vive por estar en Gracia de Dios. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos está en ustedes, el que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también vida a sus cuerpos mortales; lo hará por medio de su Espíritu, que ya habita en ustedes".
El cristiano iluminado por la fe, ve pues la muerte con ojos muy distintos de los del mundo. Si sabemos lo que nos espera una vez transpuesto el umbral de la muerte, puede ésta llegar a hacerse deseable.
El mismo San Pablo, enamorado del Señor, se queja "del cuerpo de pecado" pidiendo ser liberado ya de él. "Para mí la vida es Cristo y la muerte ganancia" (Fip.1:21) "Cuando se manifieste el que es nuestra vida, Cristo, ustedes también estarán en gloria y vendrán a la luz con El" (Col.3,4).

EL CIELO
Por desgracia somos tan carnales, tan terrenales, que nos aferramos a esta vida. Después de todo, es lo único que conocemos, lo único que hemos experimentado.
A partir del uso de la razón, aprendemos a discernir entre las cosas buenas de la vida y las malas, entre lo bello y lo feo, entre lo placentero y lo desagradable. Y trabajamos arduamente para obtener de la vida lo mejor para nosotros. Todos los afanes del hombre están motivados para acomodarnos en la tierra lo mejor que podamos.
No podernos negar que la vida puede ofrecernos cosas preciosas. Gozar de la belleza del mundo prodigioso, abrir los sentidos al cosmos entero, la inteligencia a los secretos que la materia encierra, aprender a amar y ser amados, crear obras de arte, terminar bien un trabajo, ver el fruto de nuestros afanes, tener lo que llamamos "satisfactores" por que precisamente satisfacen nuestros gustos, conocer otras culturas, leer un buen libro, etc...
No es fácil relativizar todo ello o restarle importancia. Nuestros parientes y amigos, nuestras posesiones, nuestros proyectos, son todo lo que tenemos y por lo que hemos trabajado toda la vida. Nos hemos gastado en ello, invirtiendo todas nuestras fuerzas.
Y por ello, ni pensamos en la otra vida. Ni en el Cielo ni el Infierno. Ni el Cielo nos atrae, ni el Infierno nos asusta. Vivimos inmersos en el tiempo, como si fueramos inmortales. Hablar de Cielo o de Infierno hasta puede parecer ridículo. ¡Y sin embargo es, una cosa u otra, nuestro destino ineludible!
No es el objeto de este Folleto hablar del Infierno, que hemos tratado en el Folleto EVC No. 58 sino de abrir los corazones, pero no podemos dejar de recomendar el No.272 "El Cielo", en que la EVC reproduce una magistral conferencia dictada por el Padre Monsabré.
Podemos decir que todos los goces o todas las penas de esta vida temporal, no tienen tanta importancia, no son para tanto. San Pablo, que fue arrebatado en éxtasis para tener un atisbo de los que nos espera, no puede describir con palabras humanas su experiencia: "Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios tiene preparado para los que le aman" (1 Cor.2:9). Y en 11 Cor. 12:4, nos confía que arrebatado al paraíso, donde oyó palabras que no se pueden decir; son cosas que el hombre no sabría expresar".
Ante lo efímero de los goces o sufrimientos de esta vida, el mismo Apóstol nos recomienda en la carta a los Colosenses :
3:1-4, "Busquen las cosas de arriba, donde se encuentra Cristo; piensen en las cosas de arriba, no en las de la tierra"
.
El CAMINO Y LA META.
Esta manera de pensar puede ser comparada con un viaje: por encantador que sea el paisaje del camino eso no es lo importante, sino el llegar al lugar de destino. Sería una torpeza desear que el camino nunca terminara y olvidar que al fin de éste, nos esperan por ejemplo, unas vacaciones deliciosas a la orilla del mar.
Podría existir la posibilidad de que cambiáramos de opinión y decidiéramos detenernos en un lugar más hermoso que el mismo fin planeado anteriormente. Pero en la vida esto no puede suceder: vamos a la muerte indefectiblemente; no podemos detener el tiempo, no podemos "cambiar los planes". Y si avanzamos fatalmente al fin del viaje, es de sabios fijar nuestra vista en lo que nos puede esperar.
Podría alguien decir que pensar "en las cosas de arriba" como nos aconseja el Apóstol, va en detrimento del progreso de la humanidad y del desarrollo de todas las posibilidades del ser humano. Por eso dijo Marx que la religión era el opio de los pueblos. Y no le faltaba razón al estudiar ciertas religiones, sobre todo orientales, en las que parece que todo el esfuerzo humano radica en fugarse de la realidad cotidiana.
El cristianismo no cae en esa posición. La historia lo demuestra ampliamente al comprobar cómo ha sido precisamente en los países cristianos en donde se han dado los más grandes pasos en el bienestar del ser humano.
El peligro no radica tanto en 'fugarse" sino por el contrario en aferrarse en lo temporal, perdiendo de vista lo eterno. El auténtico seguidor de Jesucristo, al mismo tiempo que trabaja por hacer este mundo más habitable, no pierde de vista sin embargo, que esto no es sino el camino a la felicidad eterna y sin límites que Dios nos promete.
Vivimos con los pies bien asentados en la tierra, pero con el anhelo de obtener al fin de nuestros días, la corona de gloria eterna.

ENVEJECER ES MARAVILLOSO
El instinto de conservación y la falta de fe, nos hacen tener horror al envejecimiento irremediable. Hemos hecho de la juventud un mito. "Juventud, divino tesoro" dijo el poeta, y perder la juventud lo consideramos un drama.
Da pena ver a personas maduras y post-maduras, intentar defenderse de la calvicie, de las canas, de las arrugas... No logran, por supuesto, engañar a nadie y menos detener el tiempo.
Todas las operaciones de cirugía plástica que sufren, ni preservan la belleza juvenil, ni restan un sólo día a su avanzada edad. Todos esos intentos vanos por beber en la fuente de la eterna juventud, no hacen sino evidenciar que hemos perdido el sentido de la vida y de la muerte.
La edad no solamente nos hace poner en su justa medida las cosas temporales (cosa que los jóvenes no han aprendido todavía) sino que nos acercan más y más a Dios, nuestro último fin. Los ancianos llevan ventaja a los muchachos. Ya van llegando a su realización plena, van llegando a la meta.
El gran San Pablo nos escribe: "Por eso no nos desanimamos. Al contrario, mientras nuestro exterior se va destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día. La prueba ligera y que pronto pasa, nos prepara para la eternidad una riqueza de gloria tan grande que no se puede comparar. Nosotros, pues, no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo invisible, ya que las cosas visibles duran un momento y las invisibles son para siempre." (II Cor.4:16-18)
Y no es que nos resignemos mansamente a lo inevitable. Es por el contrario la conciencia jubilosa de que estamos siendo llamados por Dios.
Las canas y arrugas son los signos de este gozoso llamado. Y las enfermedades y achaques nos dicen lo mismo: la meta está ya cerca. Pronto verás a Dios.
El gran San Ignacio de Antioquía, anciano y camino al martirio, avanza gozoso al encuentro con Dios y escribe a los romanos: "Mi amor está crucificado y ya no queda en mí el fuego de los deseos terrenos; únicamente siento en mi interior la voz de una agua viva que me habla y me dice:' Ven al Padre. No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo".
¡Qué maravilla llegar a comprender que la muerte es el inicio de la verdadera vida y que todo esto no ha sido sino un ensayo, un camino, una invitación!

LA LITURGIA DE LOS DIFUNTOS
La reforma litúrgica implementada a raíz del Concilio Vaticano II, ha puesto empeño en hacer resaltar los aspectos positivos del trance de la muerte. Lo primero que nos llama la atención es el abandono de los ornamentos color negro en las Misas de Difuntos, por ser el negro signo de duelo sin asomo de consuelo ni esperanza.
Sin ignorar el aspecto trágico de la muerte, lo que sería una falacia, el Ritual de Sacramentos en la introducción a las Exequias acentúa la esperanza del creyente. "A pesar de todo, la comunidad celebra la muerte con esperanza. El creyente, contra toda evidencia, muere confiado: "En tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc.23:26)
En medio del enigma y la realidad tremenda de la muerte, se celebra la fe en el Dios que salva".
"En el corazón de la muerte, la iglesia proclama su esperanza en la resurrección. Mientras toda imaginación fracasa, ante la muerte, la iglesia afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz. La muerte corporal será vencida."
"En la celebración de la muerte, la iglesia festeja "el misterio pascual" con el que el difunto ha vivido identificado, afirmando así la esperanza de la vida recibida en el Bautismo, de la comunión plena con Dios y con los hombres honrados y justos y, en consecuencia, la posesión de la bienaventuranza"
En un equilibrio notable entre las realidades temporales como son el pecado y la muerte, en la Oración Colecta de la Misa de Difuntos, asegura la acción salvadora de Jesucristo: "Dios, Padre Todopoderoso, apoyados en nuestra fe, que proclama la muerte y resurrección de tu Hijo, te pedimos que concedas a nuestro hermano N. que así como ha participado ya de la muerte de Cristo, llegue también a participar de la alegría de su gloriosa resurrección".
Al mismo tiempo que se ora por el difunto, pidiendo al Señor se digne perdonar sus culpas, hay un grito de esperanza en la misericordia infinita del Salvador.
En la oración sobre las Ofrendas, queda expresado perfectamente este sentimiento: "Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación por nuestro hermano N. para que pueda encontrar como juez misericordioso a tu hijo Jesucristo, a quien por medio de la fe reconoció siempre como su Salvador".
"La muerte, es por tanto, un momento santo: el del amor perfecto, el de la entrega total, en el cual, con Cristo y en Cristo, podemos plenamente realizar la inocencia bautismal y volver a encontrar, más allá de los siglos, la vida del Paraíso" (Romano Guardini)
La mejor y más completa respuesta al problema de la muerte la encontramos en los escritos de San Pablo. Recordemos la, magnífica frase: "Al fin de los tiempos, la muerte quedará destruida para siempre, absorbida en la victoria" (I Cor.15:26).
Con el realismo que caracteriza a la Iglesia Católica, toda la liturgia de Difuntos, ofrece a Dios sufragios por los muertos, sabiendo que todos, en mayor o menor grado, hemos ofendido a Dios, pero con la plena confianza en la infinita misericordia divina, que garantiza al final el goce de la bienaventuranza. Por ello el libro del Apocalipsis nos enseña: "Bienaventurados los que mueren en el Señor" (Ap.21:4).
Repetimos una y otra vez al orar por los nuestros: "Dale Señor el descanso eterno y brille para él la Luz Perpetua". Descanso de las luchas y fatigas de esta vida; luz para siempre, sin sombras de muerte, sin tinieblas de angustias, dudas o ignorancias. La luz total de contemplar la gloria de Dios en todo su esplendor, en la consumación del amor perfecto y eterno.
"La Muerte es la compañera del amor, la que abre la puerta y nos permite llegar a Aquel que amamos".
San Agustín
"La Vida se nos ha dado para buscar a Dios, la muerte para encontrarlo, la eternidad para poseerlo".
P. Novet


miércoles, 4 de mayo de 2016

Paulina Molina, hacia aguas profundas... por Omar Mantilla M.

De una presencia avasalladora, de voz firme y tierna a la vez, con una mirada penetrante que fulminaba cualquier intento de engaño, de una espiritualidad definida y clara, su gran pasión: LOS JOVENES, hasta el extremo en muchos casos, inentendible capacidad para el trabajo juvenil, sin reparo alguno. Así era mi amiga Paulina Molina, o Pauly como le decíamos todos: "La Pauly".
Le acompañe unos años en distintas ocasiones, cuando era coordinadora en "América Misionera" de los Padres Conbonianos, note enseguida su seguridad y carisma para con los jóvenes, así como siempre pasa, los religiosos no valoraron su trabajo y sin más la despidieron, la recomendé sin reparos y con la seguridad de que haría un gran trabajo a los Hermanos de La Salle, y la buscaron y entro al colegio "Francisco Febres Cordero" ,"La Febres" como dicen los chicos, luego se repite lo mismo... otra vez la despidieron sin más... así sin explicaciones... ella era el alma de la Pastoral Juvenil en ese colegio de La Salle y un apoyo para los demás agentes de Pastoral del ya extinto Distrito de Ecuador. La encontré con los padres Josefinos de Murialdo en colegio para jóvenes del sur de Quito, igual ahí marco su experiencia y personalidad; me llamo para colaborarle con unos retiros con los jóvenes de tercero de bachillerato, hicimos tanto, lloramos, reímos, oramos, en fin fue una experiencia que marco la vida de todos.
Hoy ya no esta físicamente con nosotros, pero como dice la Palabra "Brilla como estrella en la oscuridad" Isaías; tomo ya la barca esa misma barca de muchos y navega a "aguas profundas" donde no hay retorno, ahí donde la presencia del Resucitado la requería. La extrañaremos si, pero queda en nosotros esa vida entregada, segura, de lucha constante por el Reino de Dios en y por los jóvenes, recuerdo frases de ella: "Los jóvenes nunca te fallan"; "Dios me ama, me lo ha demostrado", "Me siento bendecida por el Señor", en fin tantos recuerdos.
Y ahora.... que debemos hacer? ella diría sin duda alguna " Seguir.. seguir" los pasos del Resucitado, seguir para hacer aquí y ahora La Civilización del Amor".
Seguimos ahora también por Ti, querida amiga.
Viva Jesús en nuestros corazones! ¡Por siempre! Amén , amén.

VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO

24/03/2014 - VOLVER A JESUCRISTO. RECUPERAR LA FRESCURA ORIGINAL DEL EVANGELIO Conferencias de José Antonio Pagola Video VOLVER A J...