miércoles, 8 de febrero de 2017

Meditación

El charco
Hasán Básari, venerado santo del Islam, iba una vez caminando con sus discípulos cuando vio a un hombre, aparentemente borracho, que andaba dando tumbos por el camino. Había un charco profundo y el terreno era resbaladizo, y así el santo le advirtió al hombre: “Tenga cuidado, hermano. Esto está muy resbaladizo, y hay mucha agua. Si te caes en él, puedes ahogarte.” El hombre le contestó: “Y usted tenga más cuidado, maestro. Porque si yo me ahogo, me ahogo solo; pero si usted se ahoga, muchos más se ahogarán con usted.”
Responsabilidad de los maestros, los directores, todos aquellos que de alguna manera representan a Dios y hablan en su nombre. Nadie se salva o se condena solo. Los discípulos le siguen al maestro. Un resbalón causa muchos resbalones. Una caída provoca mchas caídas. El charco es profundo y el terreno resbaladizo. Esa es la vida en nuestro mundo.
Pero entonces también un paso en a dirección correcta también puede llevar a muchos al buen camino. El maestro evita las caídas, y los discípulos las evitan tras él. Su firmeza es la firmeza de todos. Todos nos ayudamos unos a otros.
El hombre que parecía borracho no estaba borracho. Era sencillamente débil, y él lo sabía. Su propia debilidad le protegía del peligro. La humildad es nuestra mejor defensa en la vida.
Nadie cayó en el charco.

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