sábado, 20 de mayo de 2017

"Hasta que la muerte (del amor) nos separe" (SP)

"Hasta que la muerte (del amor) nos separe" (SP)

La muerte del amor

Personas divorciadas en la Iglesia

Antonio Aradillas, 20 de mayo de 2017 a las 08:48
Acoger, acompañar, ayudar, sanar... Esos deberían ser los verbos con los que la Iglesia afrontase la realidad del divorcio
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Matrimonio, divorciados y la comunión

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Hasta que la muerte (del amor) nos separe (SP)
Hasta que la muerte (del amor) nos separe (SP)
(A. Aradillas).- Gracias sean dadas al papa Francisco por haberle colocado el punto y aparte a un problema ciertamente escandaloso, que a lo largo de la historia, con especial mención, para sus últimos tiempos, ha padecido la Iglesia...
Se trata nada menos que del relacionado con las causas de las nulidades -"anulaciones"-, matrimoniales, "administradas en sus Curias romana y diocesanas, a las que tenían opción preferente, y casi en exclusiva, los adinerados, mientras que, si sus peticionarios eran los pobres, se les eternizaban y jamás llegaban a lograrlas, por muchas y justas que fueran sus reclamaciones e intranquilidades de conciencia, tanto en la esfera civil como en la eclesiástica. El de los Tribunales Eclesiásticos es capítulo relevante en el de las discriminaciones que ha padecido la historia de la Iglesia.
Con cercanía, acierto, sentido pastoral y experiencias vivientes, del tema se hace eco fielCristina Ruiz Fernández "periodista empeñada en conocer y reconocer al ser humano, como vía para ayudar a la gente a que sea más feliz", y que "forma parte de la "Red de Mujeres Periodistas con Visión de Género de Madrid",
El libro se titula "Hasta que la muerte (del amor) nos separe", con el antetítulo de " Personas divorciadas en la Iglesia", lo edita "San Pablo" en su colección "Alternativas" y ronda las 200 páginas. Se lo dedica a sus "padres que, aunque se divorciaron, se quisieron toda la vida", y a su abuela.
El prólogo lo firma el padre jesuita Juan Masiá, y en el mismo destacan las palabras de que cuanto refiere la autora " había que decirlo y ser dicho por una voz laica, y creyente, mujer, esposa y madre, desde la realidad de vivir y convivir cuidando día a día la vida y la convivencia". "Acoger, acompañar, ayudar, sanar... Esos deberían ser los verbos con los que la Iglesia afrontase la realidad del divorcio..."
No rechazo la tentación personal de referir -la historia es, y será, siempre historia-, que en el año 1975 yo publiqué los libros titulados "Proceso a los Tribunales Eclesiásticos" y "Matrimonios Rotos" y posteriormente "Divorcio 77", y la respuesta por parte de los responsables jerárquicos máximos de los mismos, fue la "suspensión "a divinis", además de iniciar la correspondiente denuncia ante la jurisdicción penal... Cambian los tiempos, si bien no con el ritmo exigido por la pastoral y la vida, y hoy -damos gracias a Dios y al papa Francisco-, es ya posible "derrumbar muros, hacer caer prejuicios, aceptar y, en suma, amar a manos llenas, que es la propuesta que emerge de la lectura del libro de Cristina.
De todas maneras, "nunca es tarde si la dicha es buena", y esta -la dicha- lo es y lo será para muchos y muchas, también `para los propios hijos, para la sociedad y para la misma Iglesia.
De entre los apartados- capítulos del libro de Cristina acentúo los correspondientes a la teología y doctrina para una relación humana, nulidad y disolución, el horizonte abierto por el papa Francisco y, sobre todo, "la respuesta de una Iglesia que abraza", con aportación de experiencias "diversas y enriquecedoras", que abren camino. "Menos leyes y más amor", curiosa y elocuentemente sse presenta antecedido por el misterioso dicho atribuido a Confucio de que, "cuando el sabio señala a la luna, el necio mira solamente al dedo..."
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